Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Vol. 12, Núm. 2, julio - diciembre 2018. ISSN 2344-9918
Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina
Reseñas

Franca González. MIRÓ. LAS HUELLAS DEL OLVIDO. Argentina / Ecuador. 2018 – 90 min.

Franca González. MIRÓ. THE TRACES OF OBLIVION. Argentina / Ecuador. 2018 – 90 min.

Franca González. MIRÓ. OS TRAÇOS DO ESQUECIMENTO. Argentina / Ecuador. 2018 – 90 min.

Carlos Landa
Instituto de Arqueología. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires (IdA-FFyL-UBA). Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
Cómo citar este artículo:
Landa, C. . (2018). Franca González. Miró. Las Huellas del Olvido. Argentina / Ecuador. 2018 – 90 min. Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana, 12(2), 85–89. Buenos Aires
SINOPSIS / SYNOPSIS:

En el norte de La Pampa (Arg.) existió un pueblo que hoy yace tapado por la soja. Su vida se cortó abruptamente en 1912, y muy poco sobrevivió de él en la memoria de los pobladores de la zona. Hace 4 años, los chicos de una escuela rural descubrieron que algo brillaba en la llanura. Eran miles de fragmentos desparramados y removidos por el arado. “Miró” excava en ese pasado oculto e inasible. 110 años después, algo pulsa por emerger bajo un horizonte de planicies infinitas.

North of La Pampa province, at the center of Argentina. There, now covered by soya crops, a town once existed. Its life ended in 1912 and nothing survived, even in the memories of people who lived nearby. Four years ago, a group of schoolchildren who were picknicking near an abandoned train station found something that was shining on the dust: the plough had unearthed many fragments of that town. “Miró. Traces of oblivion” starts with the obstination of the filmmaker to bring this story into light; to dig into that past- somewhat obscure and elusive. 110 years after, something is trying to emerge from that landscape of infinite plains.

No norte das pampas, há vestígios de uma população escondidos debaixo da terra; aí se encontram há mais de um século. A sua descoberta acidental é o ponto de partida para o filme tentar decifrar o mistério. Numa zona onde o grande agro-negócio cobre mais e mais terra de soja, este filme é uma resistência contra o esquecimento. Com testemunhos de antigos habitantes (de vizinhos de povoados próximos a descendentes para os quais Miró se torna ainda mais fabuloso), o filme transforma-se num retrato vital da necessidade de memória e de recuperação dos vestígios que haviam sido considerados perdidos.

RESEÑA

Mariano Miró fue un pueblo ubicado en lo que actualmente es el departamento de Chapaleufú en el norte de la provincia de La Pampa. Dicho poblado fue un enclave en un mundo rural naciente, posterior a las denominadas campañas al desierto y tuvo algunas instalaciones que manifestaban una división social del trabajo diversificada: almacenes de ramos generales, hotel, peluquería, carnicería, herrería, etc. Se estima que la superficie que ocupó el ejido principal abarcó tres hectáreas hacia el lado sur. Lo habitaron casi 500 individuos y fue fundado en 1901 junto a la estación homónima del Ferrocarril del Oeste, siendo abandonado paulatinamente entre 1911 y 1914 (Landa 2015). Este abandono fue causado por la recisión de contrato de arrendamiento con la terrateniente familia Santamarina. Tras el forzado desalojo, sus habitantes fundaron nuevos pueblos en la región como Alta Italia y Aguas Buenas (hoy Hilario Lagos).

En la actualidad, el lugar donde se encontraba este asentamiento es un campo arado, en el cual se realizan actividades agrícolas principalmente el cultivo de soja. A excepción del material distribuido en superficie (fragmentos vítreos, metálicos, loza y gres que pueden apreciarse sólo con posterioridad al arado), nada posibilita dilucidar que allí existió por más de una década una comunidad activa (Landa 2015). Hasta aquí lo que la Historia, la Antropología y la Arqueología, a grandes rasgos, nos vienen contando.

Sin embargo la ciencia es solo una de las maneras – tal vez la más fría –de erigir una poética del espacio. Creación, fulgor, enraizamientos, sueños, deseos, abandono, frustración, impotencia, muerte, enterramiento y silencio: sentires en el eterno ciclo del olvido y del recuerdo. Todas estas sensaciones trashuman el largometraje de la cineasta pampeana Franca González.

Si existe un hado humano, éste ha sido signado con milagros y maldiciones. El recordar y el olvidar deberían encontrarse en su acervo y habitar los senderos de su existir. La integración, a veces selectiva, de aquello que llamamos recuerdos y olvidos constituye se campo de batalla denominado memoria.

La apertura del film nos muestra el desandar de un camino pampeano nocturno y cerrado. Todo camino, aún el más recorrido, lleva implícito el misterio, nos motiva o compele a su desentrañamiento. La revelación de su destino, una antigua estación de ferrocarril, es apenas la punta del entramado, de esta forma la película se nos muestra como un itinerario a ser recorrido.

Una sucesión de personajes entrañables irá hilvanando, entre palabras y silencios, evocaciones que siempre remiten al olvido, la única cosa que no hay –según un ciego escritor- pero siempre está presente. La batalla está perdidade antemano, mas no por ello nos libraremos de darla: es sino de nuestra existencia,pues eso ha sido existir, eso es existir.

El trabajo arqueológico desempeñado desde 2011 por el equipo del Instituto de Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (IdA-FFyL-UBA) dirigido por la Dra. Alicia Haydeé Tapia se despliega entre el silencio y la reflexión. Los arqueólogos excavando en sedimentos orgánicos o entre textos y relatos generan una narrativa, una manera entre tantas de activar la memoria. No son los únicos ni los principales actores, también están: Héctor, el trabajador rural que campea la tierra donde yace Miró, hombre de manos surcadas, risa franca y una mirada insondable disipada en la desmedida llanura; María, la nonagenaria del canto que sana y desgarra, la que vuelve a pasar por su corazón a aquellos que estuvieron y hoy no están; Ramón, de historias interminables y una eterna vitalidad por siempre reflejada en el celuloide; entre tantos otros.

Las interpretaciones y las significaciones -ya parte del espiral hermenéutico- son por ende múltiples y variadas, una por cada persona que se entrega al arte de evocar y una por cada espectador. Sin embargo, todas ellas tratan de correrse del olvido que nos habita y habitará, siendo Mariano Miró y a su vez, el norte pampeano, metáforas de ello. Conmueven, porque a la manera estructural levistrossiana, nadie ha quedado exento de experimentar el abandono y las distancias: esa oscilación entre la nostalgia, el ocultamiento y el olvido.

Gaston Bachelard (2000:85) sostenía que “¡Los espacios que amamos no quieren quedarse encerrados siempre! Se despliegan. Diríase que se transportan fácilmente a otra parte, otros tiempos, en planos diferentes de sueños y recuerdos”; tal vez esto sea así, empero poder congregar en historias esos sueños y recuerdos tanto de planos como tiempos diferentes y distanciados no es tarea sencilla. Franca González salva estos obstáculos con creces mediante operaciones inherentes a la alquimia y al mito. Hallazgos, señales, métodos científicos, rabdomancia, invenciones e imaginarios confluyen en tratar de evidenciar aquello que subyace, lo oculto, lo inmanente. La directora nos recuerda que se puede avizorar la huella, pero la imposibilidad de volver sobre ella es lo que incita esta pléyade de historias. Es quimérico dar vida a momentos de la historia, el ejercicio de hacerlo termina por conferir un estatus mítico a los eventos del pasado. En su caso la creación, existencia y abandono de Mariano Miró.

Todo hecho de poblamiento, al habitar un espacio, imita un acto mítico y arquetípico que remite a las primeras congregaciones de ancestros. De alguna forma suspende el tiempo. Según Mircea Eliade (1982:47) “El acontecimiento histórico en sí mismo, sea cual fuera su importancia, no se mantiene en la memoria popular y su recuerdo solo enciende la imaginación poética en la medida que ese acontecimiento histórico se acerque más al modelo mítico”. Las formas de acercarse a este poblado soterrado no pueden sino ser poéticas, ya que Miro es mito pues su abandono provocó la creación de dos nuevos pueblos: Aguas Buenas (hoy Hilario Lagos) y Alta Italia. Crear es volver a vivir, “(…) es vivir dos veces” (Camus 2004:193) como la obra de la directora bien lo manifiesta. Su trabajo se encuentra pregnado de testimonios e imágenes de paisajes y objetos que constituyen “(…) los mayores poderes de integración para los pensamientos, los recuerdos y los sueños del hombre” (Bachelard 2000:36).Las relaciones entre estos elementos condensan alquímicamente los símbolos que conforman una historia poética, pues como supieron nuestros antepasados alrededor de los fogones “(…) hay un elemento de historia en toda poesía, hay también un elemento de poesía en cada relato histórico acerca del mundo” (White 2003:13). La pulsión latente, poderosa y emergente de Mariano Miró y su historia encuentran,en este film, un sinuoso cauce que conlleva desentrañamiento y preguntasfilosóficas y antropológicas en torno al valor de la memoria. Al final, el único tesoro que creemos poseer es la historia en sí. Seguiremos entonces contándola.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bachellard, G. 2000. La poética del espacio. Fondo Económico de Cultura. México.

Camus, A. 2004. El mito de Sísifo. Editorial Losada. Buenos Aires.

Eliade, M. 1982. El mito del eterno retorno. Alianza/Emecé. Buenos Aires.

Landa, C. 2015. Las ciudades y la memoria o la memoria de las ciudades. Disquisiciones para olvidar el olvido. Urbania. Revista latinoamericana de arqueología e historia de las ciudades 4 (2015), pp. 13-22. ISSN 1853-7626. Arqueocoopltda. Buenos Aires.

White, H. 2003. El texto histórico como artefacto literario y otros escritos. Editorial Paidós. Buenos Aires.

FICHA TÉCNICA DEL LARGOMETRAJE

Título: Miró. Las huellas del olvido.
Argentina / Ecuador. 2018 – 90 min.
Guión, Dirección y Producción: Franca González
Producción Ejecutiva: Carolina Alvarez
Fotografía y Cámara: Pablo Parra y Franca González
Montaje: María Astrauskas (SAE)
Música y texturas sonoras: Guillermo Pesoa
Diseño de Sonido: Juan José Luzuriaga
Asistente de Producción y Realización: Soledad Ortiz
Estreno en salas: Julio de 2018
Distribución: Compañía de Cine
Prensa: Erica Denmon. erica@companiadecine.com
http://francagonzalez.wixsite.com/documentales/miro

 

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