Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Vol. 12, Núm. 3, Dossier: Arqueología Histórica Argentina: situaciones y perspectivas (Editores invitados: H. Chiavazza y V. Zorrilla) 2018. ISSN 2344-9918
Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina
Artículos

TECNOLOGÍA CERÁMICA DE ÉPOCA COLONIAL EN LA CUENCA SUR DE POZUELOS Y EL ÁREA DE SANTA CATALINA, PUNA DE JUJUY, ARGENTINA

POTTERY TECHNOLOGY OF COLONIAL TIMES IN SOUTHERN POZUELOS BASIN AND SANTA CATALINA, JUJUY PUNA, ARGENTINA

TECNOLOGIA CERÂMICA DA ERA COLONIAL NA BACIA SUL DE POZUELOS E NA ZONA DE SANTA CATALINA, PUNA DE JUJUY, ARGENTINA

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M. Josefina Pérez Pieroni
Instituto de Arqueología y Museo, ISES (CONICET-UNT)
Cómo citar este artículo:
Pérez Pieroni, M. J. . (2018). Tecnología cerámica de época colonial en la cuenca sur de Pozuelos y el área de Santa Catalina, Puna de Jujuy, Argentina. Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana, 12(3), 116–140. Buenos Aires
RESUMEN:

Presentamos los resultados obtenidos hasta la fecha en la caracterización de los materiales cerámicos datados con posterioridad al contacto hispano-indígena en sitios del área del sur de Pozuelos y de Santa Catalina, puna de Jujuy. Nuestro análisis se centrará en la reconstrucción de las cadenas operativas de manufactura. Dada la falta de documentación colonial sobre esta tecnología, el estudio de los materiales cerámicos coloniales, algunos de ellos procedentes de sitios mineros, nos permiten caracterizarlos, incluyendo sus formas y posibles procedencias. Se plantea una metodología orientada por los pasos de la cadena operativa, de manera de reconocer las recurrencias en las prácticas de manufactura que permitan acercarnos a las tradiciones tecnológicas. La misma contempló tanto fragmentos cerámicos procedentes de excavación y recolección superficial, como también algunas piezas completas depositadas en el museo Quai Branly. Entre estos materiales analizados, algunos presentan morfologías, pastas y estilos decorativos no registrados para momentos previos, que aparecen en baja proporción y probablemente sean no locales. Sin embargo, la mayoría de los recipientes cerámicos se asemejan tecnológicamente a los producidos localmente en momentos prehispánicos.

Palabras clave:
cerámica, período colonial, puna de Jujuy, tecnología
ABSTRACT:

The results obtained to date of pottery analysis from post-hispanic sites, belonging to the southern Pozuelos basin and the Santa Catalina area, are presented here. We focus on the reconstruction of manufacture operational chains. Since there are no colonial documents on this technology, the study of colonial ceramic materials, some of them recovered in sites related to mining activities, allow us to characterize them, including shapes and possible sources. The methodology was guided by the steps of the operational chain, in order to recognize recurrences in manufacture practices that allow us to approach technological traditions. We included pottery fragments from excavations and surface recollections, as well as some complete vessels from Quai Branly museum. Amongst these analysed materials, some exhibit morphologies, pastes and decorative styles not registered for previous moments. They appear in low frequencies and are probably non local. However, most of the vessels are technologically similar to those locally produced in prehispanic times.

Keywords:
pottery, colonial period, Jujuy puna, technology
RESUMO:

Apresentamos os resultados obtidos ate a data na caracterização dos materiais cerâmicos datados posteriormente ao contato hispano-indígena em sítios da área sur de Pozuelos e de Santa Catalina, puna de Jujuy. Nossa análise focará na reconstrução das cadeias operacionais de manufatura. Devido à falta de documentação colonial a respeito desta tecnologia, o estudo dos materiais cerâmicos coloniais, alguns deles achados em sítios mineiros, permitem desenvolver uma caraterização dos mesmos, das suas formas e possíveis procedências. Se propôs uma metodologia orientada pelos passos da cadeia operacional, para reconhecer assim as recorrências nas práticas de manufatura que permitam nos aproximar às tradições tecnológicas. A mesma envolveu tanto fragmentos cerâmicos procedentes de escavação e recolecção superficial, quanto algumas peças completas depositadas no Museu de Quai Branly. Entre estes materiais analisados, alguns têm morfologias, pastas e estilos decorativos não registados para momentos anteriores, aparecendo em baixa proporção e provavelmente não sejam locais. Porém, a maioria dos vasos de cerâmica são tecnologicamente semelhantes aos produzidos localmente em épocas pre-hispânicas.

Palavras-chave:
cerâmica, período colonial, puna de Jujuy, tecnologia
Recibido:
17 de abril de 2016
Aceptado:
27 de junio de 201

INTRODUCCIÓN

Los trabajos sobre tecnología cerámica en general han cobrado una gran relevancia en la arqueología del NOA. Sin embargo, es poco lo que sabemos sobre este aspecto para momentos posteriores al contacto hispano indígena. La producción, circulación y uso de los materiales cerámicos fuera de los ámbitos urbanos han sido poco abordadas, y recién en los últimos años se está comenzando a ahondar en estas temáticas. Para la puna de Jujuy, en los últimos 10 años venimos estudiando sitios coloniales, además de otros de momentos prehispánicos, siendo una de las líneas abordadas el análisis de los materiales cerámicos, profundizando en aspectos de la manufactura a través del examen de las evidencias dejadas por los pasos de la cadena operativa (Angiorama y Pérez Pieroni 2012).

Mediante estos estudios intentamos abordar la cronología y la circulación de bienes a través, no solo de los atributos decorativos de los materiales, sino también de las similitudes y diferencias en las secuencias de producción cerámica. Incluyendo otros atributos, como los que provee el análisis de la secuencia de manufactura y los de pasta, esperamos también contribuir a discutir la interacción entre grupos a través del intercambio de piezas, de personas o de conocimientos sobre producción.

En este trabajo se presentan los resultados obtenidos hasta la fecha en la caracterización de los materiales cerámicos procedentes de sitios datados con posterioridad al contacto hipano-indígena, centrándonos en la reconstrucción de las cadenas operativas de manufactura.

Partimos desde una perspectiva en la que consideramos que los alfareros y alfareras producen su piezas cerámicas inmersos en lo que se ha denominado tradiciones tecnológicas, que entendemos como producto de habitus (sensu Bourdieu 1993) compartidos por sus pares y que se transmiten en la práctica guiada y situada. Estas tradiciones están compuestas por un “saber-cómo”, práctico, subjetivo, dependiente del contexto, adquirido a través de observación e imitación en la enseñanza del oficio, como destaca Ingold (1990). Ese saber condiciona ciertas elecciones tecnológicas que resultan en las secuencias de pasos que conforman las cadenas operativas.

A través del análisis de las cadenas operativas, mediante sus resultados materiales en los objetos, intentamos llegar a estas tradiciones tecnológicas y los grupos de artesanas y artesanos (Pérez Pieroni 2015a).

LA PUNA DE JUJUY DESPUÉS DE LA CONQUISTA ESPAÑOLA

De acuerdo a la síntesis de la información arqueológica y etnohistórica de la puna de Jujuy realizada por Krapovicas (1983), en momentos del contacto hispano indígena, la misma estaba habitada por los grupos Casabindo y Cochinoca en la sección central y septentrional de la cuenca Miraflores-Guayatayoc-Salinas Grandes, y los grupos YaviChicha en el nordeste de la región, en la subcuenca de Yavi-La Quiaca. El territorio chicha también comprendía los grandes valles en el sur del actual territorio boliviano y Tarija (Albeck 2007). Los investigadores del área asociaron al primero de estos grupos con las evidencias materiales atribuidas a la “cultura Casabindo”, incluyendo su cerámica diagnóstica, mientras que el segundo, de igual manera, se vinculó con aquellos materiales denominados como “cultura” o “estilo Yavi” (Krapovickas 1983; Albeck y Ruiz 2003; Albeck 2007). Por lo que cada uno de estos grupos étnicos de momentos del contacto tendría su correlato arqueológico prehispánico.

En este cuadro regional, la cuenca de Pozuelos fue asociada para su porción norte y central con las ocupaciones de los chichas mientras en el sur se registraron importantes instalaciones de los Casabindos y Cochinocas. En el noroeste de la puna jujeña, en el valle del río Grande de San Juan, se habrían instalado grupos de diversas parcialidades, que convivirían tal vez en colonias multiétnicas (Krapovickas 1983; Albeck y Ruiz 2003; Albeck 2007). Sin embargo, teniendo en cuenta el impacto primero de la conquista inkaica y posteriormente de la española, con los movimientos poblacionales que implicaron, no podemos tomar este cuadro territorial como fijo y estable desde tiempos prehispánicos (Zanolli 2005; Ávila 2005).

Algunos grupos de la puna y de la quebrada de Humahuaca fueron repartidos en encomienda muy tempranamente. Los Casabindo y Cochinoca fueron otorgados en 1540 a Martín Monje y Juan de Villanueva por Francisco Pizarro (Sica y Ulloa 2007). No obstante, estas encomiendas no se hacen efectivas hasta la década de 1590, ya fallecidos sus primeros dueños (Krapovickas 1978; Zanolli 2005). Posteriormente, sobre la base de las mismas, se conformó lo que se conoció como Marquesado del Valle de Tojo, título que se concedió en 1708 a Juan José Campero de Herrera y sus herederos. Su centro administrativo se localizó en Yavi y tuvo una perduración, incluyendo la encomienda sobre la que se basaba, hasta comienzos del siglo XIX (Madrazo 1982).

Durante el período colonial, la economía regional se volcó fundamentalmente al pastoreo de camélidos, de ovejas, y en algunos lugares de vacas, así como a la minería a pequeña escala y la extracción de sal. La población indígena vivía dispersa en el ámbito rural, mientras que los pequeños poblados, cabeceras de los curatos, eran habitados por autoridades civiles y eclesiásticas y por comerciantes (Gil Montero 2002, 2004). Por otro lado, la puna se conformó como una zona de paso muy importante entre la Gobernación de Tucumán y las regiones mineras del norte, como Potosí, Porco, Lípez, entre otras (Sica y Ulloa 2007). Hacia fines del siglo XVIII, más del 60% de la población de la actual provincia de Jujuy vivía en la Puna, que funcionó como área de captación de migrantes, atraídos por la exención de la mita y por las explotaciones mineras (Gil Montero 2002).

Estos procesos generaron cambios en las relaciones de mercado, mediante la relocalización forzada de indios, las haciendas, el establecimiento de redes comerciales para la Corona, las minas, mediante la introducción de la religión, etc. El comercio y los mercados fomentados por el estado florecieron junto con el comercio y los mercados de subsistencia y de caravanas de llamas en los siglos XVI y XVII en todo el altiplano. Como ya mencionamos, esta era una zona de paso importante a los centros mineros, y buena parte del intercambio tenía lugar alrededor de las operaciones mineras de Potosí (Buechler 1983).

Los indígenas de la Puna se integraron tempranamente al comercio español, especialmente mediante el transporte o arriería y la tropería o conducción de ganado en pie, que cobraron gran importancia en vinculación al desarrollo de los mercados mineros. Esta integración se dio tanto como trabajadores como como propietarios de animales y se basó en buena medida en los conocimientos prehispánicos sobre cría de ganado y tráfico caravanero (Sica 2010).

En el siglo XIX, las guerras de independencia convirtieron a la región puneña de Jujuy en parte de la frontera internacional con Bolivia, separándola del resto de las “tierras altas”, también con predominancia de población indígena, y de los mercados de abastecimiento e intercambio, dejando de ser la zona de paso importante hacia los centros mineros del norte. De esta manera, se genera un cambio radical en los siglos XIX y XX, que llevan a la situación actual de la puna, que es una región expulsora fundamentalmente de hombres, donde la población residente es menor al 6% del total provincial (Gil Montero 2002).

En relación a la producción cerámica para momentos coloniales, es poco lo que se conoce hasta la fecha. Para los Andes centro sur en general, se plantea que la invasión española provocó cambios rápidos e importantes en muchas manufacturas tradicionales, incluyendo la alfarería. Ello abarcó la tributación en vajilla y la elaboración de tejas y ladrillos, como de vasijas de morfologías españolas. Sin embargo, la alfarería doméstica continuó manufacturándose según su propias tradiciones (Varela Guarda 2002). También se plantea un cambio radical en la selección de fuentes de materias primas, probablemente vinculado al nuevo patrón de uso de la tierra (Ravines 1978 en Varela Guarda 2002: 226). En la cerámica arqueológica del sitio Turi Pukara (Provincia El Loa, Chile) se documenta un hecho probablemente vinculado, identificándose un estándar de pasta datado en momentos coloniales que difería de estándares más tempranos, a pesar de que las características morfológicas y tecnológicas eran semejantes a las prehispánicas (Varela Guarda 2002).

Nuestros estudios

En las tareas de prospección y excavación de sitios arqueológicos que venimos llevando a cabo desde hace 10 años en la cuenca sur de la Laguna de Pozuelos, hemos detectado varios sitios que corresponderían a momentos coloniales, consistentes en algunas estructuras habitacionales en contextos rurales comparables a las de momentos prehispánicos tardíos y otros contextos vinculados a actividades minero-metalúrgicas, como sitios de extracción de oro1, pequeños complejos con socavones, pozos, hornos de fundición y escorias (Angiorama y Becerra 2010, 2012); y materiales de superficie sin asociación. En general, las características arquitectónicas, de emplazamiento y los materiales asociados a estos contextos son muy similares a los datados en momentos prehispánicos tardíos, y solo los fechados radiocarbónicos y algunos tipos cerámicos, presentes en muy escasa cantidad, permiten identificarlos como coloniales, estando ausentes otros materiales de origen hispánico que se encuentran en otros sitios coloniales del NOA (loza, vidrio, metal, armas, cuentas, etc.) (Angiorama y Pérez Pieroni 2012). Sin embargo, el uso del espacio sufrió cambios considerables, pasando de un asentamiento orientado hacia las actividades agrícolas y pastoriles, a uno localizado en proximidades de las fuentes minerales (Angiorama 2011).

En la zona cercana a Santa Catalina, próxima al río San Juan Mayo, y a la frontera con Bolivia, se realizaron tareas de prospección intensiva en sectores vinculados a la actividad minera, que permitieron detectar espacios de ocupación prehispánica, colonial y republicana. Para estos dos últimos momentos la actividad estaba más orientada hacia la minería, como para la zona de Pozuelos.

LA MUESTRA ESTUDIADA: PROCEDENCIA Y CARACTERÍSTICAS

El material analizado consistió en fragmentos cerámicos procedentes de diferentes estructuras de la cuenca sur de la laguna de Pozuelos y del área de Santa Catalina. También incluimos algunas piezas de museo relevadas en el marco de nuestras investigaciones, que presentan características peculiares que las diferencian de las que corresponderían a momentos prehispánicos. La ubicación de los sitios de donde proceden los materiales se muestra en la Figura 1.

Los fragmentos cerámicos de la cuenca de Pozuelos proceden de dos estructuras excavadas por completo y de un sondeo en un basurero. En Río Herrana 10 (en adelante RH 10-1) excavamos una estructura rectangular, en un área de recintos dispersos entre estructuras de cultivo. Durante la excavación, se detectaron dos niveles de ocupación, el segundo de los cuales se dató en momentos coloniales. Esta ocupación involucró la reforma del recinto, ampliándolo mediante modificación de los muros y cambio de lugar del vano de acceso (Angiorama y Pérez Pieroni 2012).

La ocupación colonial de Pan de Azúcar habría estado orientada hacia la minería y metalurgia, dado que se encuentran abundantes escorias en un sector donde además se localizaron dos bases de hornos (PA 1). Además, se localizó otro horno mejor conservado del otro lado del cerro, sin asociación a ninguna estructura (PA 26), que sería del tipo de reverbero, una tecnología de origen europeo (Angiorama et al. 2015). También se registró la presencia de un basurero (sitio Pan de Azúcar 22, en adelante PA 22) que consiste en una acumulación de material arqueológico que configura una pequeña lomada parcialmente erosionada por un curso de agua temporario. Se efectuó un sondeo de 50 x 50 cm en el mismo, que permitió identificar un único nivel de depósito sin estratos, el cual se dató en momentos coloniales (Angiorama y Pérez Pieroni 2012).

Figura 1. Localización de los sitios de donde se recuperaron los materiales cerámicos analizados.
Figura 1. Localización de los sitios de donde se recuperaron los materiales cerámicos analizados

Chajarahuayco 25 (en adelante CH 25) se encuentra en la intersección de dos quebradas angostas recorridas por dos cursos de agua permanentes. En este sitio se localizaron cuatro estructuras con características constructivas similares, junto a un complejo de andenes de cultivo que cubren una superficie de media hectárea, irrigados mediante al menos un canal que capta el agua de uno de los cursos de agua mencionados. Los estudios nos indican que las estructuras de cultivo datan de época prehispánica pero fueron reutilizadas durante época colonial (Angiorama y Pérez Pieroni 2012). En el sitio se halló también un horno de fundición metalúrgica de época colonial de más de trescientos años de antigüedad (ver Angiorama y Becerra 2010). La Estructura 1 es un recinto de planta cuadrangular con un único episodio de ocupación que sería de momentos coloniales.

En la zona cercana a Santa Catalina, próxima al río San Juan Mayo, y a la frontera con Bolivia, se realizaron tareas de prospección intensiva en sectores vinculados a la actividad minera. El material analizado aquí procede de estas recolecciones superficiales, en dos diferentes sitios que aún no han sido datados, pero que de acuerdo a sus características arquitectónicas y de los materiales en superficie pueden corresponder a momentos prehispánicos tardíos y/o coloniales tempranos.

Santa Catalina 3 (en adelante SC 3) sería un pequeño tambo a orillas del río homónimo, con al menos cuatro estructuras asociadas, de morfología circular, y material cerámico Inka provincial y Yavi o Chicha, según lo observado en las tareas de campo. Timón Cruz 2 (en adelante TC 2) es un poblado con varios conjuntos de estructuras asociadas entre sí, en la base de una ladera. De acuerdo a la cerámica hallada en superficie, podría haber sido ocupado tanto en momentos prehispánicos tardíos como coloniales. Se identificaron seis conjuntos de estructuras, donde se realizaron recolecciones superficiales de material, y algunos recintos aislados, no asociados a los conjuntos identificados. Próximo a este sitio, a 1 km de distancia, se han registrado evidencias de explotaciones mineras auríferas (Angiorama y Becerra 2012).

Además del material fragmentario, incluimos algunos recipientes detectados en un relevamiento mayor en museos, porque consideramos que pueden corresponder a momentos coloniales. Estas son piezas excavadas por Boman (1908) procedentes del Pukará de Rinconada, en el marco de la misión de Créqui-Montfort y Sénéchal de la Grange, y que se encuentran depositadas en el museo Quai Branly, en Paris, Francia.

METODOLOGÍA

En total, analizamos 788 fragmentos procedentes de los sitios mencionados en la sección anterior: 15 de la ocupación colonial de RH 10-1, 151 del basurero de PA 22, 49 de CH 25-1, 197 de SC 3 y 376 de TC 2.

Nuestra metodología de análisis consiste en buscar en los materiales cerámicos de colección y fragmentarios, evidencias de los procedimientos seguidos en las cadenas operativas, de manera de detectar recurrencias en las prácticas que permitan inferir a grupos de artesanos y artesanas que comparten información y modos de hacer. A partir de la secuencia de manufactura, abordamos a los materiales fragmentarios desde distintas escalas de observación (macroscópica, sub-macroscópica y microscópica) a fin de registrar distintos atributos relacionados a cada uno de los pasos de la secuencia de producción.

Con este fin, en primer lugar remontamos los fragmentos en los que era posible y agrupamos los restantes en familias de fragmentos (Orton et al. 1997), exceptuando los fragmentos del basurero y los de recolección superficial. A continuación registramos los atributos de todos los fragmentos y piezas completas de colección. Los atributos considerados incluyen la clasificación morfológica de las familias y fragmentos agrupados, hasta el nivel en que fue posible, siguiendo el esquema clasificatorio de Balfet et al. (1992). También se tuvieron en cuenta los acabados de superficie y atributos decorativos, considerando las técnicas que involucraron. Asimismo, registramos las evidencias de las técnicas de modelado (patrones de fracturas, trazas y macrotrazas siguiendo a García Roselló 2010) en donde fue posible y registramos los colores de superficies y fracturas (en notación Munsell).

A su vez, se registraron las características de las pastas en fractura fresca para el material fragmentario en lupa binocular, realizando una clasificación de las mismas. En base a estas observaciones, se seleccionó una muestra para realizar cortes delgados y observarlos en microscopio petrográfico (Pérez Pieroni 2015b).

RESULTADOS

Las pastas cerámicas

En base a la identificación de las inclusiones presentes y de ciertos atributos en los que se registraron diferencias, como la textura, la regularidad de la fractura y la densidad, orientación, granulometría y selección de las inclusiones se clasificaron los fragmentos analizados en la lupa en 9 grupos de pastas (en adelante GP) distintos. La caracterización de los mismos se profundizó mediante la descripción de secciones delgadas en microscopio petrográfico (n=30), lo que permitió subdividir algunos de estos grupos. Estos han sido publicados en detalle en Pérez Pieroni (2015b).

Los tipos de inclusiones presentes en los distintos grupos de pastas son bastante homogéneos. Predominan las inclusiones de mineraloclastos de cuarzo, plagioclasas, biotita, y de litoclastos sedimentarios pelíticos. En menor medida se observaron feldespatos potásicos, muscovita, litoclastos volcánicos, plutónicos, metamórficos y fragmentos pumíceos. Ninguna de estas litologías es discordante de la geología local. En la tabla 1 se puede ver una síntesis de los tipos de inclusiones presentes en cada grupo de pastas.

Tabla 1. Tipos de inclusiones identificados en cada grupo de pastas. Referencias: Q: cuarzo, Plg: plagioclasa, Bt: biotita, Msc: muscovita, Fel K: feldespato potásico, Anf: anfíbol, Sed: sedimentario, Met: metamórfico, Volc: volcánico, Plut: plutónico; XX: muy abundante, X: abundante; -: escaso.
Tabla 1. Tipos de inclusiones identificados en cada grupo de pastas. Referencias: Q: cuarzo, Plg: plagioclasa, Bt: biotita, Msc: muscovita, Fel K: feldespato potásico, Anf: anfíbol, Sed: sedimentario, Met: metamórfico, Volc: volcánico, Plut: plutónico; XX: muy abundante, X: abundante; -: escaso

A pesar de esta homogeneidad, sí varía la abundancia de estos componentes de grupo en grupo, lo que sumado a otros atributos, como la textura y la densidad, permitieron separar las pastas bajo análisis. Asimismo, hay tipos de inclusiones que solo están presentes en algunos tipos de pastas, diferenciándolas de las demás, como la muscovita y los litoclastos oscuros indeterminados.

Buena parte de esta litología y los grupos de pastas se repiten para momentos prehispánicos tardíos, siendo los GP 1, 2 y 4 característicos de la cuenca sur de Pozuelos y vinculados a la cerámica estilo Casabindo, mientras que el 3, 5A y 8 son más frecuentes en el norte de la puna, vinculados a la cerámica del estilo Yavi (Pérez Pieroni 2015b). Los GP 6, 7, 9 y los cortes con fragmentos pumíceos del GP 5 son tipos de pastas de momentos post-hispánicos y presentan litologías diferentes a los anteriores. En el sitio PA 22-S1 aparece el GP 7 con litoclastos metamórficos e ígneos y sin sedimentitas. En CH 25-1, hallamos fragmentos que clasificamos en el GP 6, caracterizado por abundante muscovita. El GP 9 es un GP probablemente colonial que aparece en un recipiente de SC 3.

Modelado y morfologías

En base a las familias de fragmentos y fragmentos de bordes no agrupados se pudo determinar un número mínimo de 114 piezas cerámicas, 86 de las cuales permiten realizar alguna inferencia sobre su morfología (Tabla 2). La mayor parte de los recipientes son abiertos (escudillas, escudillas hondas o indeterminadas), aunque el número de piezas cerradas (vasijas/tinajas, botellas o indeterminadas) es importante, especialmente comparando con los sitios prehispánicos analizados hasta la fecha, en los cuales su proporción es muy inferior. En la Figura 2 se observan las reconstrucciones de los perfiles para los recipientes abiertos, mientras que en la Figura 3 se muestran las de los cerrados.

Tabla 2. Morfologías para las familias de fragmentos y fragmentos de bordes no agrupados.
Tabla 2. Morfologías para las familias de fragmentos y fragmentos de bordes no agrupados

Cinco piezas procedentes del Pukará de Rinconada en la colección del museo Quai Branly, ilustradas en la Figura 4, no se relacionan con ninguno de los estilos conocidos, pero sus morfologías permiten pensar que se trate de piezas post-hispánicas. Dos corresponden a jarras con pico y asa lateral, una a una botella con asas laterales, otra a otra botella con pico engrosado y otra a una porción de un cuello con un reborde en la mitad del mismo.

Figura 2. Perfiles reconstruidos para recipientes abiertos en el material fragmentario.
Figura 2. Perfiles reconstruidos para recipientes abiertos en el material fragmentario
Figura 3. Perfiles reconstruidos para recipientes cerrados en el material fragmentario..
Figura 3. Perfiles reconstruidos para recipientes cerrados en el material fragmentario.
Figura 4. Recipientes cerámicos probablemente coloniales procedentes del Pukará de Rinconada, depositados en el Musée du Quai Branly. A: N° 71.1908.23.2052; B: N° 71.1908.23.2053; C: N° 71.1908.23.2056; D: N° 71.1908.23.2054 y E: N° 71.1908.23.2055.
Figura 4. Recipientes cerámicos probablemente coloniales procedentes del Pukará de Rinconada, depositados en el Musée du Quai Branly. A: N° 71.1908.23.2052; B: N° 71.1908.23.2053; C: N° 71.1908.23.2056; D: N° 71.1908.23.2054 y E: N° 71.1908.23.2055

En cuanto a las técnicas de modelado que hemos podido registrar, hemos notado la presencia de marcas y patrones de fractura vinculadas al modelado por superposición de rollos de arcilla en cuatro familias de fragmentos (tres de CH 25-1 y una de RH 10-1) y en 26 fragmentos no agrupados (dos de CH 25-1; 13 de PA 22, dos de RH 10-1; cuatro de SC 3 y cinco de TC 2). Uno de los fragmentos de PA 22 muestra el agregado de un rollo entre la base y el cuerpo, gesto que se suele realizar para reducir los ángulos en este punto de unión, que son puntos especialmente frágiles, particularmente al momento de la cocción (García Roselló 2010). Algunos fragmentos muestran marcas de presionado o estirado con los dedos (dos de SC 3 y dos de TC 2). Además, hay fragmentos (cinco de PA 22 y 21 de SC 3, procedentes de una misma pieza) en los que se observan evidencias de modelado mediante uso de torno (Figura 5) (Rye 1981; Courty y Roux 1995).

En base a las morfologías reconstruidas, hemos notado que las botellas, tanto en el material de colección como en las de excavación, son morfologías que aparecen con posterioridad al contacto para el área del sur de Pozuelos. Para la zona de Santa Catalina este tipo de piezas ya estaba presente dentro del repertorio del estilo Yavi.

Es probable que muchas de las morfologías relevadas en los sitios de Santa Catalina sean de momentos previos o sincrónicos al contacto, estando vinculadas algunas a la presencia imperial inkaica.

No observamos ninguna asociación entre las morfologías presentes y los grupos de pastas identificados previamente. Para cada GP hay una diversidad de morfologías posibles, y los artesanos no emplearon tipos determinados de materias primas para realizar morfologías diferentes, como a veces se observa en contextos etnográficos. Los GP 6 y 9 si están representados por una única pieza cada uno. Todos los fragmentos del GP 9, que corresponden a los fragmentos de SC 3 con evidencias de modelado con torno, probablemente correspondan a una misma pieza de paredes gruesas y cuello muy restringido (ilustrado en la fila inferior a la derecha de la Figura 3). Quizás haya correspondido a una botija o una morfología semejante, dado que estas eran piezas globulares de cuello restringido empleadas para transportar sustancias alimenticias durante la colonia (Schávelzon 2001).

Acabados de superficie y decoración:

Como se puede ver en la Tabla 3, en todos los sitios analizados predominan los fragmentos alisados. En RH 10 es importante el porcentaje de pulidos, correspondientes mayormente a un único puco con el interior negro pulido. También en este sitio se encontraron tres fragmentos con improntas textiles, correspondientes a una única familia de morfología indeterminada. Este tipo de improntas ha sido mencionado en la literatura, entre los tipos de Yavi Chico, como dentro del denominado Pozuelos con cuarzo (Krapovickas 1975).

Figura 5. Fragmentos con evidencias de modelado con torno y vitrificado. A: fragmentos de SC 3 correspondientes a un mismo recipiente modelados con torno; B: fragmento con vitrificado en ambas superficies de PA 22; C: fragmento con vitrificado en superficie interna y marcas de torno de PA 22; D: fragmento con vitrificado de SC 3 y E: fragmentos con vitrificado de TC 2.
Figura 5. Fragmentos con evidencias de modelado con torno y vitrificado. A: fragmentos de SC 3 correspondientes a un mismo recipiente modelados con torno; B: fragmento con vitrificado en ambas superficies de PA 22; C: fragmento con vitrificado en superficie interna y marcas de torno de PA 22; D: fragmento con vitrificado de SC 3 y E: fragmentos con vitrificado de TC 2
Tabla 3. Porcentajes de fragmentos para cada tipo de acabado de superficie por sitio.
Tabla 3. Porcentajes de fragmentos para cada tipo de acabado de superficie por sitio.

En los sitios del área de Santa Catalina son muy importantes los fragmentos con engobe, con o sin pulido, muchos de ellos correspondientes al estilo Yavi. Los fragmentos que pueden vincularse a momentos coloniales en estos sitios y de PA 22 son aquellos que presentan vitrificado (Figura 5), y que corresponden a piezas abiertas o indeterminadas aunque estos son muy escasos (n=8).

Los fragmentos con decoración en general son escasos, exceptuando SC 3 y TC 2 que como mencionamos, presentan abundantes fragmentos con engobe del estilo Yavi, aunque no podemos establecer a qué período corresponden. Los fragmentos con decoración bicolor presentan pintura negra sobre rojo, formando franjas en los del sur de Pozuelos (Figura 6A), o motivos vinculables al estilo Yavi en la zona de Santa Catalina y un fragmento relacionable al estilo Inka Pacajes (Figura 6C). El único fragmento con decoración tricolor de TC 2 corresponde a un fragmento Cuzco polícromo (Figura 6B).

Dos fragmentos de asas exhiben decoración en forma de zigzag, una de SC3 con un motivo inciso (Figura 6E), y otra de PA 22 con un pastillaje (Figura 6D). Este tipo de decoración al pastillaje en asas la hemos localizado, además de en estos sitios y en los dos recipientes del Pukará de Rinconada ilustrados en la Figura 4, en otros sitios mineros de época colonial del área que estamos comenzando a trabajar, no registrándose para ninguno de los estilos prehispánicos descritos en la bibliografía disponible para esta área o las vecinas.

Figura 6. Fragmentos cerámicos decorados. A: fragmentos con decoración en negro sobre rojo de RH10-1; B: fragmento con decoración polícroma de TC 2; C: fragmento con decoración bicolor de TC 2; D: fragmento con asa con decoración al pastillaje de PA 22; E: fragmento de asa con decoración incisa de SC 3.
Figura 6. Fragmentos cerámicos decorados. A: fragmentos con decoración en negro sobre rojo de RH10-1; B: fragmento con decoración polícroma de TC 2; C: fragmento con decoración bicolor de TC 2; D: fragmento con asa con decoración al pastillaje de PA 22; E: fragmento de asa con decoración incisa de SC 3

En tres piezas del Pukará de Rinconada, la pintura roja forma motivos sobre el fondo de pasta, consistentes en puntos rojos en el cuello y pintura en área en parte del cuerpo en una de las piezas, aunque por el abundante depósito de hollín no se alcanza a observar el motivo completo (Figura 4B); líneas curvas rojas en el cuello y parte superior del cuerpo de otra pieza (Figura 4D), pero que también presenta manchas negras que ocultan el resto de los motivos pintados; y motivos lineales formando un patrón reticulado, con círculos adentro en toda la superficie externa (Figura 4E). Dos son formas de jarra con asa lateral y pico y la tercera es tipo botella.

DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS

Los resultados obtenidos hasta la fecha nos permiten observar que las secuencias de producción de los materiales cerámicos en momentos coloniales son heterogéneas y complejas. Hemos visto que aparecen algunos grupos de pastas (GP 6, 7, 9 y variante B del GP 5) que son diferentes de las producidas en épocas prehispánicas (Pérez Pieroni 2015b), exhibiendo inclusiones no registradas en los grupos que consideramos de producción local o presentes minoritariamente (muscovita, fragmentos pumíceos, litoclastos plutónicos y metamórficos). Debe destacarse que estos GP son poco frecuentes en los sitios mencionados.

La litología de los mismos no es discordante con la geología local, porque en la zona se encuentran rocas con fragmentos pumíceos, rocas plutónicas y con bajo grado de metamorfismo (Coira et al. 2004). Sin embargo, al ser litologías diferentes a las de los demás grupos de pastas, cabe preguntarse si son elementos alóctonos a los sitios de nuestra zona de estudio o si son resultado de nuevas tradiciones tecnológicas. Quizás, el escaso número de fragmentos en cada uno de estos grupos de pastas, correspondientes muchas veces a una única pieza (como el GP 6 y quizás el GP 9), permite plantear la hipótesis de que se trate de elementos manufacturados en otras zonas de la puna o el altiplano y traídos a los sitios coloniales.

Se ha postulado que la relocalización de poblaciones indígenas podría vincularse a la explotación de nuevas materias primas (Varela Guarda 2002), lo cual produciría modificaciones en las pastas cerámicas sin implicar cambios en las formas y acabados de superficie. Sin embargo, no conocemos para esta porción de la puna de Jujuy reasentamientos de poblaciones locales a partir de las fuentes. Cabe destacar que Varela Guarda (2002) ha identificado un estándar de pasta con abundante muscovita en el Pukará de Turi (Pcia. El Loa, Chile), fechado por TL en 1640 d.C, comparable al GP 6 con abundante muscovita que hemos descrito y que correspondería a un único recipiente de CH 25-1 (Pérez Pieroni 2015b). Esta semejanza en las pastas debería ser profundizada con mayores detalles de su composición y con muestras más amplias.

Para las técnicas de modelado identificadas, si bien predomina el modelado por superposición de rollos, tal como en momentos prehispánicos tardíos (Pérez Pieroni 2015a), aparecen algunos fragmentos con evidencias de levantado mediante el uso del torno, aunque en baja cantidad, técnica que fue introducida por los europeos, y que en los centros productores actuales de cerámica de la puna ha sido incorporada muy recientemente (Pérez Pieroni 2014).

También aparecen algunos acabados de superficie que no habíamos registrado en los materiales cerámicos prehispánicos, tales como las decoraciones en zigzag, particularmente en los pastillajes de recipientes del Pukará de Rinconada y de Pan de Azúcar; o los fragmentos con alguna o ambas superficies vitrificadas.

Consideramos que es significativo que este tipo de decoración en pastillajes hasta la fecha sólo aparece en los sitios mencionados, o en otros sitios del área vinculados a la minería que estamos comenzando a estudiar. Quizás se trate de un tipo cerámico relacionado con esta actividad o correspondiente a momentos coloniales y que circuló por el área en algunos sitios ocupados en estos momentos.

En cuanto a las morfologías registradas, también se observan nuevos elementos. Entre las piezas de colección procedentes del Pucará de Rinconada, hemos relevado cinco que podrían ser de momentos posteriores al contacto hispano indígena, que presentan morfologías correspondientes a botellas, con o sin asas laterales, y jarras con asa lateral y pico. Cuatro presentan pintura roja, formando motivos circulares y lineales, y dos presentan modelados al pastillaje en forma de zigzag.

Otra morfología particular, correspondiente a momentos coloniales, y procedente de PA 22, es una forma abierta con un reborde modelado en la superficie externa. Además en PA 22 tenemos presentes morfologías de botellas, que no se registraron en el material fragmentario de otros sitios de la cuenca sur de Pozuelos, y un fragmento de borde de un recipiente cerrado con asa labioadherida con un pastillaje en zigzag. Por lo que en ambos tipos de muestra analizada se registra la presencia de botellas o jarras para momentos coloniales, que no es una forma presente en los contextos prehispánicos de esta porción de la puna, y la aparición de nuevos elementos decorativos.

La forma de botella de SC 3, que presenta estrías de torno y un tipo de pasta particular (GP 9), probablemente corresponda a una botija o similar, con paredes espesas. Como hemos notado previamente, este tipo de recipientes era usado con frecuencia en momentos coloniales para transportar sustancias alimenticias (Schávelzon 2001). Si tenemos en cuenta que SC 3 es un pequeño tambo de época Inka vinculado al camino y muy próximo a la localidad de Santa Catalina, que adquirió importancia en época colonial, es posible que en momentos coloniales se haya circulado por allí con distintos bienes, quizás en relación con la intensa circulación que tuvo lugar en la puna en relación a los centros mineros importantes del norte, como hemos mencionado anteriormente.

De esta manera, notamos que las secuencias productivas de los materiales analizados y los atributos resultantes reflejan el cambio en la ocupación del área señalado al comienzo, centrada fundamentalmente en la explotación minero-metalúrgica, a diferencia de la prehispánica, que habría sido básicamente agropastoril (Angiorama 2011). En este contexto, por un lado tenemos materiales cerámicos de momentos coloniales en sitios que habrían continuado formando parte de espacios agrícolas y ganaderos, sin un cambio notable en su cultura material, como Río Herrana 10 o Chajarahuayco 25. Estos exhiben continuidades en las pastas, formas y decoración con respecto a las de momentos prehispánicos.

Sin embargo, debemos destacar que Chajarahuaico 25 presenta un horno de fundición, pero también está asociado a andenes de cultivo, que fueron usados en época colonial (Angiorama 2011). Quizás el recipiente con pasta del GP 6, pero con características morfológicas y de modelado de momentos prehispánicos sea el resultado de la circulación de algunas personas relacionadas al aprovechamiento circunstancial de minerales en esta área.

En RH 10-1 se observa la continuidad que hemos señalado notablemente, dado que en el segundo nivel, datado en momentos coloniales, se registraron dos familias de fragmentos, una correspondiente a un puco interior negro pulido y otra con improntas textiles, y otros dos fragmentos con indicios de modelado con rollos.

Por otro lado, otros de los sitios analizados, como Pan de Azúcar 22, Timón Cruz 2 y Santa Catalina 3, exhiben materiales cerámicos que serían no locales, como los fragmentos con vitrificado y estrías de torno, y grupos de pastas no presentes en los sitios prehispánicos. Quizás en estos sitios hubo un contacto con españoles o con los grandes centros de población, como Rinconada y Santa Catalina. También es posible que estos materiales cerámicos hayan formado parte de la circulación de personas y objetos que tuvo lugar en la puna en momentos coloniales, tanto relacionado con la circulación hacia zonas mineras como Potosí o Lípez como en la propia minería local que, aunque a baja escala, tuvo una importancia fundamental en estos momentos en la ocupación del paisaje.

Pan de Azúcar y Timón Cruz fueron centros mineros en época colonial, siendo mencionados en las fuentes, junto con otras localidades de la puna jujeña. Estos emprendimientos mineros eran de pequeña escala, con la participación tanto de indígenas como de españoles, y con escasa o mediana inversión en infraestructura (Becerra 2014). Los sitios relacionados con la actividad minera pudieron estar relacionados a mayor movilidad de bienes y personas que los sitos agrícolas y ganaderos, lo que, sumado a la presencia española, haría más factible la aparición de nuevos tipos cerámicos no registrados para momentos previos en tales espacios. Asimismo, el área próxima a Santa Catalina registró una intensificación de la actividad minera a mediados del s XVII (Albeck y Palomeque 2009), probablemente involucrando una mayor movilidad de personas y de bienes en el área.

De todas maneras, estos materiales probablemente foráneos aparecen en baja proporción en las muestras estudiadas, siendo predominantes los recipientes con grupos de pastas, técnicas de modelado y características morfológicas comparables a los de momentos prehispánicos.

Es destacable la presencia de piezas cerámicas posiblemente de época colonial en el Pukará de Rinconada, hecho que no se había señalado en la literatura previa. No sabemos si estas corresponden a una ocupación colonial de este Pukará, dado que no tenemos noticias de que se hayan encontrado objetos de manufactura española u otros hispano-indígenas en el mismo. Dado que Boman también excavó contextos funerarios, no debemos descartar la probabilidad de que estos recipientes provengan de un entierro posterior al contacto. Pero la falta de información sobre los contextos de proveniencia en la publicación de Boman (1908) o en el registro del museo, nos impiden ahondar al respecto, aunque de acuerdo a las descripciones del material extraído de los recintos habitacionales que hace el autor, suponemos que procederían de allí (Boman 1908). Sí podemos reforzar la inferencia cronológica con los materiales de Pan de Azúcar que presentan similitudes y que se encuentran asociados a un fechado radiocarbónico de época colonial (Angiorama y Pérez Pieroni 2012).

Se ha planteado que el Pukará de Rinconada habría correspondido al antiguo asiento de Cochinoca mencionado en las fuentes (Albeck y Palomeque 2009) que, cómo hemos señalado previamente correspondió a una de las primeras encomiendas del área. Según las autoras, esta zona habría sido parte de una merced de tierras (Merced del Pukará), probablemente vinculada a la actividad minera desde comienzos de siglo XVII. Hemos planteado previamente (Angiorama et al. 2015) que posiblemente hubo explotaciones tempranas en Pan de Azúcar, que podrían corresponder a lo que se conoce en las fuentes como las explotaciones del Cerro Espíritu Santo de Cochinoca. Las explotaciones en Pan de Azúcar continuaron luego, apareciendo con el nombre actual en las fuentes desde al menos finales del siglo XVII (Angiorama et al. 2015).

CONCLUSIONES

En este trabajo hemos sintetizado las variaciones en las secuencias de manufactura que hemos podido reconstruir a partir de materiales cerámicos de época colonial en dos áreas de la puna jujeña. En base a ello, hemos destacado que en algunos sitios estudiados continuaron manufacturándose y empleándose materiales cerámicos semejantes a los de momentos previos, mientras que en otros, probablemente relacionados a actividades minero-metalúrgicas, se introdujeron nuevos materiales en baja cantidad al repertorio local.

En una contribución previa (Angiorama y Pérez Pieroni 2012) hemos destacado que llama la atención que algunos de los materiales cerámicos descritos, junto con los fechados radiocarbónicos, sean los únicos elementos que nos permitan distinguir la ocupación colonial de la prehispánica tardía. El resto de la cultura material y las características arquitectónicas de los recintos no se diferencia de las prehispánicas, a excepción posiblemente de los recintos con hastiales de Timón Cruz 2, faltando por completo otros elementos de origen europeo que suelen encontrarse en otros sitios coloniales del NOA.

La continuidad en el uso de ciertos materiales cerámicos, y la imposibilidad de distinguir los materiales prehispánicos tardíos de aquellos de momentos coloniales en algunos sitios nos están mostrando una continuidad en las prácticas de producción y uso de la cerámica, que no se vio truncada con el contacto, sino que se fue transformando quizás lentamente.

La falta de fuentes documentales que estén hablando de la producción cerámica, de sus artesanos y los cambios producidos por la conquista dificultan el análisis de estas problemáticas para momentos coloniales. Esto hace que el abordaje arqueológico sea la única fuente de información sobre estos temas hasta ahora en esta región del NOA. Sin embargo, consideramos que la ausencia de referencias en las fuentes debe ser resultado justamente de que las actividades de manufactura continuaban siendo prácticas cotidianas, parte de las actividades diarias llevadas adelante por las comunidades agropastoras de la puna y que por lo tanto no tenían relevancia a los ojos de los españoles.

NOTAS

1. Algunos de pequeñas dimensiones, probablemente vinculados a explotaciones temporarias, y otros asociados a poblados de mayor envergadura (Angiorama y Becerra 2012).

AGRADECIMIENTOS

Agradezco a mis directores, doctores Carlos I. Angiorama y Bárbara Balesta, por su guía e inestimable ayuda durante la realización de este trabajo, que es una parte de mi tesis doctoral. La carrera de doctorado fue realizada en el marco de dos becas de posgrado CONICET. Las tareas desarrolladas en el campo y en el laboratorio fueron parte de los siguientes proyectos de investigación: PIP CONICET 2006 nº 6243; PIP CONICET 2010 Nº 11220090100617 y Proyecto PICT 2010-2557, financiado por FONCyT. Agradezco profundamente a Paz Nuñez Regueiro, Marie-Laurence Bouvet y el resto del personal del Musée du Quai Branly en Paris por las gestiones realizadas para mi visita a la colección y por su atención durante la misma.

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