Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Vol. 12, Núm. 3, Dossier: Arqueología Histórica Argentina: situaciones y perspectivas (Editores invitados: H. Chiavazza y V. Zorrilla) 2018. ISSN 2344-9918
Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina
Artículos

AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES DURANTE LA OCUPACIÓN DE LA CIUDAD DE SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (SIGLOS XVI Y XVII)

ENVIRONMENT AND NATURAL RESOURCES DURING THE OCCUPATION OF SAN MIGUEL DE TUCUMAN´S CITY (XVI AND XVIITH CENTURIES)

MEIO AMBIENTE E RECURSOS NATURAIS DURANTE A OCUPAÇÃO DA CIDADE DE SAN MIGUEL DE TUCUMÁN (SÉCULOS XVI E XVII)

Florencia Borsella
Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo. Universidad Nacional de Tucumán. Miguel Lillo 205. CP 4000
María Gabriela Aguirre
Cátedra de Bioarqueología. Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo. Universidad Nacional de Tucumán. Miguel Lillo 205. CP 4000
Cómo citar este artículo:
Borsella, F., & Aguirre, M. G. (2018). Ambiente y recursos naturales durante la ocupación de la ciudad de San Miguel de Tucumán (siglos XVI y XVII). Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana, 12(3), 434–453. Buenos Aires
RESUMEN:

La antigua ciudad de Ibatín (Tucumán) se fundó en el año 1565 y se emplazó en un ambiente selvático durante 120 años para ser trasladada luego hasta su actual ubicación. Los restos materiales de aquella ocupación fueron tratados por arqueólogos e historiadores quiénes han generado un amplio corpus de conocimientos sobre la misma. En este trabajo se presentan los resultados del análisis documental llevado a cabo para indagar en los recursos naturales (nativos o indígenas y exóticos) que formaban parte de la vida cotidiana de los españoles que poblaron Ibatín. Además, se examinó la ocurrencia de modificaciones de las yungas en función de las actividades económicas llevadas a cabo por estos. Se procedió a la lectura de diferentes documentos (testamentos, carta de compra-venta, poderes, etc) donde se registraron posesiones materiales, riquezas, haciendas, usos de las tierras y características del paisaje de la ciudad. Los resultados obtenidos dan cuenta de las especies vegetales y animales (nativas y exóticas) que se utilizaban y cultivaban en el ámbito de la ciudad, como también del impacto antrópico sobre la selva. Se concluye que los habitantes españoles coloniales establecieron una interacción con algunas características de tipo orientalista con el entorno llevando a su modificación.

Palabras clave:
Tucumán, Ciudad Colonial, Recursos Naturales, Yungas
ABSTRACT:

The ancient city of Ibatín (Tucumán) was founded in 1565 and was placed in a jungle environment for 120 years to be later transferred to its current location. The remains of that occupation have been treated by archaeologists and historians who have contributed to a large body of knowledge about it. This paper presents the results of the documentary analysis conducted to investigate natural resources (native or indigenous and exotic) that were part of the daily life of Spaniards who inhabited Ibatín. In addition, we examined the occurrence of changes in yungas depending on the economic activities carried out by these. We read different documents (wills, letter of sale, powers etc) where material possessions, wealth, estates, land use and landscape features of the city were recorded. The results obtained show the plant and animal species (native and exotic) were used and cultivated in the area of the city, as well as the human impact on the forest. It is concluded that the Spanish inhabitants established an Orientalist type interaction with the environment leading to its modification.

Keywords:
Tucumán, Colonial City, Natural Resources, Yungas
RESUMO:

A antiga cidade de Ibatín (Tucumán) foi fundada em 1565 e chamado em um ambiente de selva por 120 anos para ser, então, mudou-se para sua atual localização. Os restos de material da ocupação foram tratados por arqueólogos e historiadores que ajudaram a geram um grande corpus de conhecimento sobre ele. Este trabalho apresenta os resultados da análise documental realizada para investigar os recursos naturais (nativos ou indígenas e exóticos) que faziam parte do cotidiano dos espanhóis que habitavam a Ibatín. Além disso, examinou a ocorrência de modificações dos yungas, de acordocom as actividades económicas realizadas por estes. Foi a leitura de documentos diferentes (testamentos, carta de compra e venda, poderes et conde havia bens materiais, riquezas, fazendas, os usos da terra e características da paisagem da cidade). Os resultados mostram (nativas e exóticas) espécies de plantas e animais que foram usadas e cultivadas na área da cidade, bem como do impacto antropogênico sobre a floresta. Conclui-se que os habitantes de espanhol coloniais estabeleceram uma interação com algumas características de orientalista do tipo com o ambiente, levando a modificação.

Palavras-chave:
Tucumán, Cidade Colonial, Recursos Naturais, Yungas
Recibido:
13 de mayo de 2016
Aceptado:
1 de julio de 2016

INTRODUCCIÓN

Las yungas corresponden a un ecosistema que se desarrolla en la ladera oriental de los Andes desde Venezuela hasta el Noroeste de Argentina (Cabrera y Willink 1980). En nuestro país se extienden desde la frontera con Bolivia (23°S) hasta el Norte de la Provincia de Catamarca (29°S), pasando por las Provincias de Salta, Jujuy y Tucumán (Figura 1). Presentan una longitud de 600 km en sentido Norte-Sur y menos de 100 km de ancho (Brown et al. 2002) con precipitaciones que varían entre los 900 a más de 2000 mm anuales (Grau 2005).

En el actual territorio de la provincia de Tucumán se identifican tres pisos altitudinales: a) la selva pedemontana emplazada en las áreas planas por debajo de los 500-600 m, b) el bosque montano inferior ubicado entre los 500 y 1700 m y c) el bosque montano superior, por encima de los 1700 m hasta los casi 3000 m (Brown 1995). Las yungas originan una alta productividad de biomasa vegetal asociada a especies arbóreas indígenas o nativas de gran porte (nogal Juglans australis, cebil Anadenanthera colubrina var. cebil, tarco Jacaranda mimosifolia, entre otras) y a un sotobosque rico en helechos arborescentes y bambúseas. La selva pedemontana, en particular, ha sido afectada por el desmonte sistemático y la flora nativa ha sido reemplazada por cultivos y especies exóticas (especies que ocurren fuera de su área de distribución natural) ocasionando modificaciones ecológicas y pérdida de especies.

La ocupación humana del pedemonte puede remontarse hasta ca. 700 A. C.; vestigios arqueológicos de la Tradición San Francisco (Jujuy) y Cultura Candelaria (Tucumán) han sido registrados en diferentes localidades de estas provincias. Para momentos de contacto HispanoIndígena, esta área de Tucumán estuvo habitada por grupos lules y tonocotés.

La fundación de Tucumán en el sitio de Ibatín se efectuó en el marco temporal de los S XVI y parte del S XVII, momento en el que las ciudades proliferaron en América para afianzar el proceso de conquista a través de un mecanismo de agregación poblacional (Chiavazza 2014). En el Norte de la Argentina entre 1553 y 1573 se crearon aproximadamente unas veinte ciudades que desaparecieron antes que finalizara el siglo XVI (Igareta 2010).

Ibatín prosperó en un entorno de yungas durante 120 años hasta ser trasladada el año 1685 hacia su nuevo emplazamiento. Las investigaciones históricas destacan como motivos del traslado a: causas económicas, el cambio del camino real que unía Perú con el río de La Plata, ataques de los nativos a la ciudad, inundaciones, etc. Teniendo esto en cuenta y dentro del marco de la arqueología histórica, el objetivo principal de este estudio ha sido indagar a través de la revisión de documentación histórica, cuáles fueron los recursos vegetales y animales (indígenas y exóticos) que formaban parte de la vida cotidiana de los españoles que poblaron la ciudad. Además, se busca examinar la ocurrencia de modificaciones de las yungas en función de las actividades económicas llevadas a cabo por estos.

Con este abordaje se espera generar información útil para futuros estudios arqueológicos en el sitio.

SAN MIGUEL EN EL SITIO DE IBATÍN

Las crónicas señalan que en mayo de 1565, en la región llamada “Ibatín”1 por los nativos, Diego de Villaroel teniente de gobernador y capitán, fundó el antiguo Tucumán en nombre de Francisco de Aguirre (Figura 2). La ciudad se emplazó en cercanías del río Pueblo Viejo o El Tejar (Lizondo Borda 1936) y a sus alrededores reinaba la selva primitiva con su gran verdor perenne y el murmullo de fieras aves e insectos que se mezclaban con los sonidos del río (Piossek Prebisch 1999).

Figura 1. Extensión de las yungas en el Noroeste argentino
Figura 1. Extensión de las yungas en el Noroeste argentino

La narración fundacional de este poblado quedó registrada en las actas capitulares “…el muy magnifico señor capitán Diego de Villaroel ponía e puso un palo e picota en un hoyo que había mandado hacer para el dicho efecto, en el cual fue hincado y puesto en alto según y como se acostumbraba hacer en todas las demás ciudades que ansí se pueblan, a donde dixo y señalo fuese la plaza de la ciudad y que en dicho rollo y picota se executase justicia públicamente de todos los malhechores” (Lizondo Borda 1936:8)

La ciudad contaba con edificios públicos (tres iglesias, un cabildo, la ermita, un posible hospital y una cárcel) y las casas se organizaban en salas, comedor, dormitorios, cocinas, leñeras, depósitos, patios, corrales y trascorrales. Es posible que los patios contaran con parrales, naranjos, manzanos y durazneros (Pelisero 1980).

La organización espacial de la ciudad se entrecruzaba con los grupos sociales que la conformaban: españoles (conquistadores, sus descendientes, los primeros pobladores, clérigos), indios (los miembros de las etnias que ocuparon el territorio previo a la conquista y colonización) y esclavos africanos (Presta 2000). Para el año 1583, Sotelo de Narváez estimó que el número de vecinos de Ibatín no superaba los 25, mientras que para el año 1620, Vázquez de Espinoza anotó 250 personas (Chávez 2014). Este incremento en el número de habitantes puede vincularse al éxito de las industrias maderera y ganadera manejadas por unos pocos vecinos acaudalados que lograron insertar sus productos en el circuito mercantil del Alto Perú (Noli 2012).

En los alrededores de la ciudad los vecinos poseían solares, pequeñas huertas y chacras como también molinos en cercanías del río (Lizondo Borda 1936). Así, el mundo rural de Ibatín se caracterizó por la débil persistencia del pueblo de indios y por encomiendas que formaban una unidad con las estancias y haciendas; las tierras del piedemonte y de los valles quedaron a la merced de un próspero grupo de mercaderes, la producción rural fue de tipo campesina basaba en el trabajo familiar por lo tanto peones y esclavos eran una porción muy reducida de la fuerza de trabajo (Fradkin 2000).

La prosperidad de la ciudad fue menguando a medida que avanzaba el conflicto con los diaguitas provocando una retracción demográfica hacia 1650, año en el que la ciudad contaba con sólo 100 vecinos (Noli 2012).

Las centurias posteriores al abandono del emplazamiento dejaron una serie de restos materiales que han sido objeto de investigaciones históricas y arqueológicas. Gramajo de Martínez Moreno (1960) estudió los principales edificios políticos y religiosos de la ciudad, mientras que Eugenio (2002) realizó sondeos y relevamientos en el área del Cabildo, la Iglesia Matriz, Iglesia y Colegio Jesuita y la Orden Franciscana. Pelisero (1980) intervino arqueológicamente edificios administrativos y religiosos de la Compañía de Jesús y su campamento. Posteriormente Monti (2007) analizó desde una perspectiva documental e historiográfica el mundo simbólico de la muerte y su materialización en las relaciones asimétricas de poder en la sociedad tucumana a partir de los lugares de entierro. Rivet (2008) excavó un solar ubicado al frente de la plaza con el objetivo de caracterizar e interpretar un espacio domestico de privilegio mientras que recientemente Chávez (2014), a través de los documentos coloniales, abordó a la población afro y afro mestiza presente en Ibatín y a los espacios habitados por estos actores sociales. Desde una perspectiva ambiental, Monti et al. (2015) evaluaron el impacto de la dinámica fluvial del río El Tejar concluyendo que existió una relación de conflicto entre las actividades de la sociedad colonial y las fluctuaciones de este río.

Figura 2. Plano de la antigua San Miguel de Tucumán
Figura 2. Plano de la antigua San Miguel de Tucumán

Además de las intervenciones con fines científicos, las ruinas de Ibatín han sido objeto de estudios de impacto ambiental por parte del Ente Cultural de Tucumán; los trabajos de campo dieron como resultado la recuperación de lozas coloniales, cerámica prehispánica del tipo Averías, cerámicas toscas, ladrillos, tejas y restos óseos de animales (Osvaldo Díaz, comunicación personal 2016).

Al evaluar la información documental y arqueológica disponible hasta el momento para el sitio, se observa que las diferentes investigaciones desarrolladas carecen de sistematicidad en el sentido de haber sido planteadas y desarrolladas pero sin mantener una continuidad en el tiempo. Por otra parte, en algunos casos falta aún contrastar datos documentales con datos de trabajo de campo.

METODOLOGÍA

Este trabajo, si bien preliminar, se inserta de manera general en el campo de la arqueología histórica que puede ser definida como una “… una metodología que combina un enfoque interdisciplinario, caracterizado por el uso de evidencia arqueológica y documental” (Schuyler 1970; South 1977 en Zarankin y Salerno 2007:18) o según Ramos (2002:46) como el “…ámbito de las ciencias que aborda problemas del pasado humano ubicados en tiempos históricos y que puede utilizar para su resolución, como mínimo, información proveniente del registro arqueológico y de documentos escritos”. La indagación archivística que se plantea en esta oportunidad, podrá ser complementada y contrastada a futuro con investigaciones arqueológicas de campo.

De acuerdo a los objetivos propuestos, se optó por el método histórico crítico y la técnica de barrido documental para revisar la documentación relativa a la ciudad de Ibatín durante el período considerado. Se trabajó con las fuentes editadas e inéditas que presentaran menciones y descripciones del paisaje, de las plantas (silvestres, domesticadas, cultivadas) y animales (silvestres y domésticos) presentes en la zona urbana y rural de Ibatín y se enfatizó además, en aquellos documentos que describieran el tipo de actividades económicas (cultivo, tala, cría de ganado, extracción y recolección de productos naturales, etc.) que se llevaban a cabo en la región.

Se visitó el Archivo Histórico de Tucumán (en adelante A. H. T.) para realizar el barrido documental de los índices y características de cada fondo2 para agilizar la búsqueda de la información solicitada.

Se consultaron las actas capitulares (1565-1685) las cuales describen las gestiones y administraciones del gobierno, cargos, elecciones, mandatos, la fundación y las características importantes de la ciudad. En cuanto al Fondo de Protocolo, este cuenta con testamentos, cartas de compra-venta y poderes los cuales informan sobre las riquezas, posesiones, locaciones de las estancias y el destino de las mismas una vez que fueran entregadas.

Con respecto al Fondo Judicial, se indagó en los juicios donde se detallan los materiales que se encuentran en custodia, cobro de pesos, peleas por tierras, etc., se destaca que todos estos eventos mencionan con precisión las fechas y lugares donde ocurrieron dichos sucesos.

Una vez finalizado el análisis documental se procedió a la integración de la información recabada la cual fue volcada en fichas y se transcribieron los segmentos de los documentos que una hicieran una mención detallada del paisaje, recursos naturales, actividades económicas y comentarios de los vecinos de Tucumán sobre la naturaleza, condiciones climáticas, etc.

RESULTADOS

El barrido documental realizado permitió la lectura de 59 documentos de los cuales 30 corresponden a otorgamientos de tierras, 9 a donaciones, 12 a testamentos, 2 peticiones, 5 poderes y 1 contrato de sociedad. En todos estos documentos se encontraron menciones sobre las características del paisaje, actividades económicas y recursos naturales pero solo se presentan 10 de estos documentos (Tabla 1) debido a que en ellos estas descripciones son detalladas y se ajustan a los objetivos de esta investigación. En los restantes solo se registraron menciones escuetas sobre los recursos naturales, por ejemplo se habla de ganado sin mayores precisiones lo cual fue contabilizado pero no transcripto en este estudio.

Al analizar los datos relevados se observa que los españoles diferenciaban a los recursos naturales en dos grupos, el primero incluía a las plantas o animales de Castilla (todo lo que provenía de España) y el otro a las plantas o animales de la tierra, es decir, todos los recursos nativos de la jurisdicción de Tucumán.

Entre los recursos vegetales de Castilla (Tabla 2) se destacan los parrales, el trigo, la cebada y las legumbres “…tengo una chacra junto a esta dicha ciudad en que hay un cercado de un pedazo de viña y sirve de sembrar trigo, maíz con su arboleda de frutales y sus casas de texa y aderezos de labor que hay en ellas” (Archivo General de Tucumán [A.G.T.].: Sección Judicial. Caja nº 287, Expediente 34, fs. 4) o “…donde tenía poblados sus ganados mayores y menores y sembraba sus comidas de trigo, maíz y cebada y otras legumbres para su sustento” (Lizondo Borda 1936:88).

Con respecto a los animales exóticos (Tabla 3), en los pedidos de estancias realizados durante las primeras décadas de vida de la ciudad se menciona la existencia de ganado vacuno “…Joan Baptista Muñoz, alguacil mayor desta ciudad, suplico a vuestra merced, que porque yo tengo necesidad de una estancia para mis ganados porque no la tengo” (A.H.T.: Sección Judicial. Serie A. Caja º1, Expediente 2, fs. 4)3

Tabla 1.Documentos revisados y recursos naturales mencionados
Tabla 1.Documentos revisados y recursos naturales mencionados
Tabla 2. Recursos vegetales exóticos registrados en documentos coloniales (1) y mencionados por Piossek Prebisch (1930) (2)
Tabla 1.Documentos revisados y recursos naturales mencionados

Tabla 2. Recursos vegetales exóticos registrados en documentos coloniales (1) y mencionados por Piossek Prebisch (1930) (2)

Tabla 3. Recursos animales exóticos registrados en documentos coloniales (1)
Tabla 3. Recursos animales exóticos registrados en documentos coloniales (1)

La variedad de animales exóticos disponibles en la ciudad también quedó registrada en los testamentos. Bartolomé López, por ejemplo, contaba entre sus posesiones con ganado vacuno, un caballo ruano, puercos y fanegas de trigo (A.H.T.: Serie A, Protocolo 2, fs. 112).

En el testamento de Juan de Espinosa realizado en 1612, quien es considerado uno de los vecinos más ricos, se detallan los diferentes animales que poseía en una de sus estancias “…tengo una estancia de puercos que es la cabezadatres mil cabezas de ganado vacuno poco más o menos, herrado a mi hierro y cien yeguas y potrancas y siete mulitas machos y hembras y … garañones4 siete y borricas y puercos ” (A.G.T.: Sección Judicial del Crimen. Caja nº287, Expediente 34, fs. 4).

Algunos documentos presentan una detallada descripción de los caballos; en testamentos, donaciones o ventas se comenta el estado de los mismos y las características del pelaje, así, en la donación de un solar realizada por Juan Bautista Bernio a la Compañía de Jesús en 1588, se observa “…hube e compre de Pedro Gonzalez de Tapia, vecino desta dicha ciudad de San Miguel de Tucumán, por setenta pesos corrientes que por el le di e pague en un caballo ruano bueno…. y demás del tengo muchas otras tierras, chacras, estancias y ganados e casas y molinos e batanes” (A.H.T.: Protocolo 1, Serie A, fs.2)5.

El caballo alazán, de un color rojizo-canela, se presenta en un documento de un vecino de San Miguel de Tucumán que posee una estancia de cría “…trecientas y cincuenta ovejas chicas y grandes, treinta cabezas de vacas chicas y grandes pocas mas o menos, …tres yuntas de bueyes… un caballo rosillo de plaza, un caballo overo de camino, un macho mular, una yegua overa con su cría” (A.H.T.: Serie A, Protocolo 1, fs.62)6.

Con respecto a las plantas nativas, se menciona el cultivo del algodón en un pedido de tierra y del añil en un contrato de sociedad (Tabla 4), así “...Simón de Villadiego, vecino de la ciudad de San Miguel de Tucumán…en nombre de su Magestad de cuatro leguas de tierra en que al presente tenia derramados sus ganados y sembraba sus comidas y algodonales, con distinción dos leguas de largo para estancia de ganado y dos para sementeras de trigo y maíz y poner sus algodonales, y tres de anchos las cuales divida el dicho río Grande…” (A.H.T.: Sección Judicial del Crimen. Serie A, Caja nº4, Expediente 35, fs. 3)7 o “…e yo el dicho Pedro rector Francisco Vazquez me obligo de poner la gente que fuere necesaria para la sementera del dicho añil y aderezos y materiales para las albercas y demás adherentes para el beneficio del dicho añil y coger la yerba y acarrearla y pondré la gente necesaria según dicho que es el dicho Lazaro Fernandez Montes Doca dijere ser conveniente se ponga y le dare el tercio del añil que se sacare” (A.H.T.: Serie A. Protocolo 2, fs.160).

En algunos documentos transcriptos por Lizondo Borda se menciona la presencia de árboles autóctonos: “tienen e pueden con todas las aguadas, montes y algarrobales” (Lizondo Borda 1936:89) o “…no tener tierras suficientes para estancias y caballerias y sementeras de comidas, unas tierras que hacen unos manantiales y ceibal que tenían por linderos el rio de Yucucu y el rio de marapa” (Lizondo Borda 1936:85).

Tabla 4. Recursos vegetales nativos registrados en documentos coloniales (1) y mencionados por Piossek Prebisch (1930) (2)
Tabla 4. Recursos vegetales nativos registrados en documentos coloniales (1) y mencionados por Piossek Prebisch (1930) (2)

El impacto antrópico sobre la selva se aprecia por ejemplo, en una petición realizada el año 1684 por el procurador general capitán Francisco de Leorraga debido a que ese año el camino real ya no transcurría por Ibatín y debido a las inundaciones y los ataques de los nativos, la ciudad quedó en ruinas. Leorraga pide al cabildo la ayuda de los gobernantes para poder edificar la ciudad y principalmente denuncia la tala no controlada de la selva por parte de los vecinos de su ciudad y de otras ciudades, pidiendo por el cobro de estas actividades “…por hallarse la ciudad destituida de propios de que poder echar mano para el reparo de sus obras publicas, presente escrito ante V. S. para que se mandase echar alguna pension en las personas que sin tener acción ni derecho en los montes cortasen madera aplicándola para propios de esta ciudad y asi mismo en las pulperías pertenecientes a ella, pues corre este mismo estilo en las demás ciudades de esta provincia, por ser este el camino mas suave para conseguir este intento” (Lizondo Borda 1936:64).

Por otra parte, la riqueza natural del ambiente instó al incremento de la explotación generalizada de sus recursos “…es la tierra en si tan fecunda que sin regadíos de acequias se siembra y se cogen sementeras grandiosas por llover tan a tiempo que no solo hay para el abasto de esta república sino también para la de Santiago del Estero, Valle de Catamarca y Nueva Rioja. En ninguna parte de la provincia hay tan hermosos países de tanta variedad de arboles y maderas para arquitectura” (A.H.T.: Actas capitulares Vol. I, fs. 126-127).

Este fragmento ratifica las características propias de un ambiente selvático y se ubica temporalmente en el momento del traslado de Ibatín, el vecino expresa las bondades del entorno de la ciudad para que esta no sea trasladada.

En cuanto a los recursos animales nativos (Tabla 5), solo se detectó la mención de las ovejas de la tierra, es decir las llamas, que transcurrían durante la época por el antiguo camino Inca.

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos han permitido listar los recursos naturales nativos y exóticos que formaban parte de la vida de los españoles que poblaron Ibatín, al tiempo que se pudieron inferir las modificaciones que las yungas habrían sufrido a partir de las actividades económicas que se llevaban a cabo en la región.

Tabla 5. Recursos faunísticos nativos registrados en documentos coloniales (1) y mencionados por Piossek Prebisch (1930) (2)
Tabla 5. Recursos faunísticos nativos registrados en documentos coloniales (1) y mencionados por Piossek Prebisch (1930) (2)

La ciudad formaba parte de un sistema colonial cuya economía era de tipo excedentaria, extractiva y mercantilista, esto posibilita comprender el accionar de un segmento de la sociedad sobre el ambiente. Los documentos consultados mencionan la riqueza natural de la región, la presencia de excelentes especies maderables (cedro, nogal), el uso intensivo de las mismas por parte de los vecinos de la ciudad para diversos fines, el pedido de tierras para cultivo y la instalación de haciendas para el ganado en general. Las carpinterías, manufactura de carretas y las haciendas que se instalaron en el área habrían traído aparejada la tala y desmonte de la selva nativa generando modificaciones en la estructura ecológica de la misma.

Esta forma de relacionarse con el ambiente corresponde, en parte, a la interacción de tipo orientalista propuesta por Palsson (2011) quien la define como “… una fractura fundamental entre naturaleza y sociedad, que además sugiere que los seres humanos son los amos de la naturaleza, el vocabulario del orientalista es típicamente de domesticación, fronteras y expansión, la exploración, conquista y explotación del medio ambiente, para los diversos fines de producción, consumo, deporte y exhibición, en lo que se puede hablar de administración o manejo del medio ambiente” (Palsson 2011:85-86).

Este orientalismo ambiental (Palsson 2011) puede comprenderse en el contexto ideológico de la época; los conquistadores españoles que arriban al Noroeste de Argentina durante el S XVI representan la transición entre la visión medieval del viejo mundo y el inicio de la modernidad. Esta transición implicó dejar de lado la relación ambivalente que el hombre tuvo con la naturaleza durante el medioevo (Barros 1999) y caminar hacia la Edad Moderna que traerá un cambio irreversible con respecto a la visión humana (sujeto) de la naturaleza (objeto) (Barros 1999). Así, ciudades prominentes como la de Ibatín, integradas por españoles que reclamaban tierras tras haber participado del movimiento colonizador y por prósperos comerciantes que insertaban sus productos en el Alto Perú, habrían propiciado la explotación sistemática de diversos recursos naturales.

Los recursos exóticos que se identificaron en los documentos corresponden a los que paulatinamente ingresaron a América a través del comercio ultramarino que unía a Castilla con las nuevas colonias. La presencia de caballos, ganado, vid, trigo y legumbres desde las primeras décadas de funcionamiento de la ciudad es coincidente con lo registrado para otras ciudades coloniales del Noroeste argentino contemporáneas a Ibatín (Giovannetti y Lema 2005; Capparelli et al. 2005).

En cuanto a los recursos vegetales nativos, se destacan las menciones sobre ceibales, algarrobales y el registro del cultivo de algodón y añil en la jurisdicción de Tucumán. Lema y Capparelli (2007) señalan que la situación histórica del algodón aun no es clara ya que algunos autores proponen que la introducción de esta especie en el Noroeste argentino fue posterior al momento del contacto Hispano-Indígena, mientras que otros sostienen su presencia desdetiemposprehispánicos.Hasta el momento, solo es posible mencionar el registro de semillas de Gossypium sp. L. (algodón) en un evento Hispano-Indígena en la plataforma ceremonial (ushnu) del centro administrativo Inka El Shincal (Depto. de Belén, Catamarca) (Lema y Capparelli 2007). Según Assadourian (1982), entre 1580 y 1590 Tucumán presentaba una economía basada en el cultivo de algodón, situación que le daba cierta independencia del polo minero del alto del Perú, así, el algodón era considerado por aquel momento, “la plata de la tierra”.

Con respecto al añil, planta silvestre perteneciente a la familia de las leguminosas (Amaroli 1996 en Erquicia Cruz 2011), en tiempos prehispánicos fue utilizada por los nativos americanos con fines curativos, rituales y como tinte para textiles (De Quintanilla 2005). Con la llegada de los españoles aumentó el uso de tintes y la industria del añil creció en lugares donde existía mano de obra indígena (Pachecho 2000). Existen distintas controversias en relación a la explotación del uso del añil. Algunos autores proponen que los españoles fueron quienes enseñaron a los nativos a trabajar esta planta mientras otros proponen la situación inversa debido a que los indígenas conocían el uso del añil solo que poseían una forma diferente de preparación del tinte (Pacheco 2000).

Tanto el cultivo del añil como del algodón y las carpinterías, representaban actividades que necesitaban de mano de obra para su producción. La fuerza de trabajo provista los pueblos de indios y por las encomiendas generaron un tipo de producción campesina basaba en el trabajo familiar (Fradkin 2000). Se ha mencionado que nativos tafies, solcos y lules fabricaban las carretas y permanecían varias semanas cortando árboles en el monte (Lizondo Borda 1941), sin embargo, la visión de los indígenas y su relación con los recursos naturales no ha quedado plasmada en los documentos.

CONSIDERACIONES FINALES

La estrategia de fundar ciudades interconectadas entre sí fue una forma efectiva de colonización, aun cuando muchas de ellas no prosperaran en el tiempo. En el caso de Ibatín, su emplazamiento en las yungas, área de alta diversidad biológica surcada por ríos caudalosos y permanentes, permitió a los habitantes españoles la instalación de prósperas industrias. Las carpinterías, la manufactura de carretas y la demarcación de estancias y haciendas requirieron el uso y consumo de flora indígena (cebil, nogal y cedro) y la creación de claros para cultivar algodón, añil y plantas exóticas como la vid o los frutales, así, la delimitación y el funcionamiento de la ciudad significaron la alteración del ambiente circundante.

El análisis documental realizado ha permitido generar un listado de recursos naturales de utilidad para futuros estudios arqueológicos de campo ya que se cuenta ahora con un cuerpo de datos biológicos posibles de ser empleados al momento de identificar taxonómicamente restos arqueobotánicos y zooarqueológicos.

Por último y en cuanto al manejo de la documentación histórica, el estudio llevado a cabo ha significado la lectura y transcripción parcial de algunos textos que se encuentran en un avanzado estado de deterioro.

NOTAS

1. Ibatín: Teresa Piossek Prebisch en su trabajo “La ciudad de Ibatín la primera San Miguel de Tucumán (1565-1685)” toma la idea de Lizondo Borda para definir a Ibatín como un término perteneciente a la lengua tonocoté y derivado de eatym que posee el significado de chacra o sementera de maíz.

2. De acuerdo a su contenido, los documentos se organizan en fondos, que indican su procedencia, en el A.H.T. existen 6 fondos: Fondos de Gobierno, Hacienda, Cabildo, Fondo Judicial, Fondo Protocolo y Fondo Archivo Legislatura.

3. Es un pedido por parte de un vecino de Ibatín, que demuestra la necesidad de conseguir una tierra para su ganado y sustento.

4. Garañones: son los caballos o asnos utilizados para procrear.

5. El caballo ruano se característica por poseer un pelaje, blanco en su torso y las patas y cabeza son de un pelaje mucho más oscuro.

6. Caballo rosillo se refiere a la mezcla de colores rojos y blancos, y el overo, presencia de manchas blancas.

7. Este documento se conserva en muy mal estado y pertenece al año 1586.

AGRADECIMIENTOS

Quisiéramos agradecer en primer lugar a José Manuel López y Luis Mafferra, coordinadores del simposio “Paisaje e impacto ambiental durante el proceso colonial” por la invitación a participar en este dossier, también a los evaluadores de este escrito ya que sus comentarios mejoraron la versión original. F. B. agradece al personal del Archivo Histórico de Tucumán por facilitar todos los documentos solicitados.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Archivo General de Tucumán (A.G.T.) Sección judicial del Crimen. Caja nº 287; Expediente 34 (fs. 4)

Archivo Histórico de Tucumán (A.H.T.)

Fondo Judicial del Crimen. Serie A. Caja º1; Expediente 2. (fs. 4)

Fondo Protocolo. Serie A; Protocolo 2, (fs. 112)

Fondo Judicial del Crimen. Serie A, Caja nº 4; Expediente 35 fs3).

Fondo Protocolo. Serie A; Protocolo 1, (fs. 2)

Fondo Protocolo. Serie A; Protocolo 1, (fs. 62)

Fondo Cabildo. Actas capitulares. Vol. I (fs. 126-127)

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