Sherlock Holmes permaneció silencioso durante algunos minutos, con las yemas de los dedos juntas, las piernas alargadas hacia adelante y la mirada dirigida hacia el techo. Tomó luego del estante la vieja y aceitosa pipa de arcilla que era para él como su consejera y, una vez encendida, se recostó en la silla, lanzando en espirales las guirnaldas de una nube espesa de humo azul, con una expresión de languidez infinita en su rostro.
Arthur Conan Doyle: “Un caso de identidad”
El presente trabajo considera el análisis tecnológico tipológico y de microrrestos vegetales de diversos fragmentos de pipas de caolín recuperados en el yacimiento Pulpería y posta de la “Loma Partida”. Este enclave fue ocupado desde fines de la década de 1830 hasta presumiblemente finales del siglo XIX. Se excavó allí un sondeo de 1x1 m2 y se recuperaron restos de pipas de caolín, acompañados de materialidad diversa de la época como restos de botellas vítreas de vino, ginebra y licores diversos, de gres- cerámico de cerveza y ginebra, así como loza decorada y sin decorar, y diversos objetos de metal, tales como: una herradura de caballo, cápsulas de proyectiles tipo Lafoucheaux, media tijera de tusar, y clavos de sección cuadrada y redonda, entre otros.
El objetivo de este trabajo es presentar los análisis efectuados en una cantidad enteramente inusual de fragmentos de pipas de caolín para contextos rurales bonaerenses y avanzar, en la discusión de probables prácticas fumatorias de los diversos asistentes a este tipo de negocios rurales.
Desde los inicios de la Arqueología Histórica como disciplina científica en la década del 60’ del pasado siglo, el análisis de las pipas de caolín ha acompañado el desarrollo y posterior consolidación de esta arqueología, denominada “post medieval” en el contexto europeo (Atkinson y Oswald, 1969; Harrington, 1954; Oswald, 1960, 1961; Sackett, 1943; Walker, 1966; entre otros).
Según un especialista en el tema como Peter Davey, quien ya desde fines de los 70’ del pasado siglo, publicó diez volúmenes sobre la historia de las pipas de caolín inglesas en las series BAR (British Archaeological Reports), este fenómeno se explica fundamentalmente por cuatro razones:
“First, the were mass produced, are brittle and short lived, have no resale value, and survive well in the archaeological deposits. Second, they are ubiquitous from the early seventeenth to the late nineteenth centuries. Thirdly, they show chronological and spatial variations, making them an ideal type of fossil, and finally, they can frequently identified to makers” (Davey, 2014, p. 1500).
Estas cuatro razones y el hecho de que estas singulares pipas de arcilla blanca manufacturadas en los países del norte europeo fueran comercializadas en todo el globo, han permitido que sus restos se hallen en registros arqueológicos de diversas partes del mundo. Por lo tanto, el análisis de este tipo de objetos se ha multiplicado en la literatura arqueológica (véase entre otros: Atkinson y Oswald, 1969; Auge et al., 2018; Cessford, 2001; Cook, 1989, 1997; Dallal, 2016; Davey, 1987, 1991, 2014; Fernández y Domínguez, 2014; Gojak y Stuart, 1999; Goyenechea et al., 2001; Higgins, 1995, 1999, 2012; Hissa, 2019; Inskip y Muir, 2023; Langiano y Merlo, 2019; Mallios, 2005; Mehler, 2009 y 2018; Oswald, 1960, 1961; Raout, Ms; Reckner, 2001; Reid, 1976, 1994; Sackett, 1943; Schávelzon, 1991, 2000, 2014; Tapia et al., 2019; Volpe, 2001; Walker, 1966 y 1971; Widow, 2021; Zorzi y Davey, 2011; Zvirblys, 2021).
La mayoría de estos trabajos refiere al análisis tecno-tipológico específico de estos objetos, siendo mucho mayor la breve descripción de hallazgos en múltiples contextos arqueológicos, cuya sola mención excede los límites del presente artículo. Porque debido a la popularidad del hábito de fumar, y a los asequibles precios de las pipas de arcilla, estas se han recuperado en registros arqueológicos de muy variados contextos, por ejemplo, en: tabernas, prostíbulos, plantaciones de esclavos, fortificaciones y campamentos militares, espacios portuarios y barcos sumergidos, celdas de prisioneros, letrinas, excusados, aljibes y pozos de basura diversos, y hasta lugares insólitos como espacios en donde se cumplían las ejecuciones públicas (respecto de esto último, véase Dumell, 2021).
Las investigaciones han avanzado tanto que no solo se analizan químicamente los restos de las diversas clases de tabacos presentes en las cazoletas (Auge et al., 2018; Tapia et al., 2019) o la serie de diversos minerales utilizados en su composición (Freitas et al., 2016) sino que un trabajo reciente analiza restos de ADN mitocondrial presentes en el tubo de una pipa de caolín que correspondieron a una esclava de una plantación de Maryland (USA). Los análisis de ADN efectuados la relacionan con gente del grupo étnico Mende, quienes viven actualmente en Sierra Leona (África) y los arqueólogos infieren, a partir del análisis efectuado, que dicha mujer provenía de allí (Schablitsky et al., 2019).
Fernández y Domínguez, describen cómo era el proceso de fabricación de estas pipas de arcilla. Comienza con una selección del tipo de arcilla, se trata con un objeto duro para batirla y luego se deja secar al aire libre. “Con esta arcilla se elabora un tubo que es taladrado con un largo puntero de hierro, previamente engrasado para facilitar su uso. Esa masa, todavía con el taladro dentro, es colocada en un molde aceitado y prensada a tornillo” (Fernández y Domínguez, 2014, p. 170; véase figura 1).

Una vez moldeada, el proceso se complementaba con dejar secar la pieza unos días, para introducirla al horno, finalmente se le añadía una lechada o engobe con la misma arcilla y se la metía una vez más al horno, para finalizar la pieza. Según Langiano y Merlo (2019, p. 131):
“La cazoleta, también denominada hornillo o tabaquera, donde se coloca el tabaco puede presentar un tacón o talón para su apoyo. La caña o tubo, por donde se inhala el humo del tabaco, es hueca y su largo puede variar”. (Langiano y Merlo, 2019, p. 131).
A su vez, Schávelzon (1991), quien encontró los primeros ejemplares de estos objetos en las excavaciones urbanas de Buenos Aires en los 80’ y las identificó como tales, explica:
“Una larga bibliografía sirve para mostrar que la evolución del diámetro del agujero es inversamente proporcional a su antigüedad, a partir de datos básicos establecidos debido a la medida en que la tecnología para su fabricación fue avanzando, los agujeros se fueron reduciendo” (Schávelzon, 1991, p. 142).
Acerca de los diámetros de los agujeros internos de los tubos, y la posible correlación cronológica con la pipa en sí, para el caso de las pipas manufacturadas en Inglaterra; existió una polémica a la que se sumó el propio Binford, uno de los principales representantes de la teoría arqueológica de segunda mitad del siglo XX (véase Belcher y Jarret, 1971; Binford, 1962; Harrington, 1954 y Walker, 1967). Esta polémica decreció cuando Mallions (2005) consideró que resultaban más confiables a la hora de establecer cronologías las cazoletas, ya que estas contenían información acerca de marcas e iniciales de los fabricantes.
Otro aspecto interesante refiere a que los fabricantes solían identificar las pipas colocando una marca en el espolón o talón de estas. Si bien, las marcas son múltiples y poseen muchas variantes regionales, existe una regla que establece que, en el siglo XVII, las marcas generalmente eran las iniciales de los fabricantes, moda que fue cambiando con el paso de las décadas. De esta manera, en el siglo XIX, existían múltiples motivos como signos, símbolos, números e iniciales como marcas (Basford, 2012, p. 334).
Con posterioridad a su fabricación, las pipas eran embaladas en cajas y colocadas en barriles, para su traslado en los barcos que las dispersaban por todo el mundo (Higgins, 1995, p. 50). Higgins menciona diversos ejemplos de hallazgos de cajas de pipas de caolín, todavía cerradas, en sitios arqueológicos submarinos. En el contexto sudamericano debemos mencionar el estudio del naufragio del navío “Infatigable” en el puerto de Valparaíso (Chile) en donde se recuperó un centenar de pipas de arcilla (Widow, 2021). La producción de este tipo de objetos fue de tal magnitud que autores como Inskip, y Muir consideran que la fabricación en serie de pipas para fumar fue el primer producto para el consumo de masas en la historia de Gran Bretaña (Inskip y Muir, 2023, p. 157).
Una vez que los cargamentos llegaban a destino, las cajas eran adquiridas por los comerciantes minoristas quienes vendían las pipas en sus negocios. El precio de las mismas era muy económico y por ende asequible a las clases trabajadoras del campo y la ciudad. Los ejemplares se rompían fácilmente durante el proceso de uso. Cessford explica que después de un breve período de utilización, la pipa acumulaba, tanto en el tubo como en la cazoleta, residuos de tabaco y por lo tanto debía limpiarse para eliminarlos, antes de volver a encenderla para fumar. Muchas veces, este proceso, dada la fragilidad del objeto en sí, producía su inevitable rotura y el posterior e inmediato descarte de la pieza (véase Cessford, 2001, p. 94). De hecho, según Gojak y Stuart (1999, p. 39), las pipas tenían una vida útil de unos pocos días, a lo sumo, dos semanas.
Sin embargo, en contadas ocasiones el descarte de la pipa no necesariamente tenía que ver con su rotura, a veces entraban en juego factores adicionales como cambios de moda, decisiones personales a la hora de dejar el hábito de fumar, o problemas técnicos como fallas en el encendido de las cazoletas al intentar ser utilizadas (Cessford, 2001).
Otro factor que incidía en el precio final de las pipas era la técnica de acabado de la pieza. Si las pipas poseían pulido o bruñido o si la rebarba dejada por el molde durante el proceso de manufactura era recortada y trabajada mediante pulido, era un detalle que llevaba implícito un mayor tiempo de trabajo invertido en la terminación de la pieza, lo cual aumentaba su precio (Higgins, 1995, p. 45).
Muchas veces, la cortedad de los tubos, eran preferidas por las clases trabajadoras no solamente por su precio más barato, sino porque su diseño permitía a los trabajadores sostener la pipa en la boca y seguir trabajando con las dos manos (Inskip y Muir, 2023, p. 59, véase también Cook, 1989, p. 216). En ciertos contextos urbanos como Boot Mills, Lowell, en Massachusetts, en donde se excavaron diversas viviendas urbanas del siglo XIX y principios del siglo XX, la cortedad de los tubos se hacía adrede y constituía todo un emblema de clase:
“The pipe collection from Boot Mills shows evidence that the working- class smokers who lived there broke the stems of certain types of White clay pipes to shorten them before use. Such actions were expressions of membership in working- classes” (Beaudry et al., 1991, p. 168).
En la Arqueología Histórica argentina, las pipas de arcilla fueron recuperadas en contextos arqueológicos primeramente por Schávelzon. Posteriormente, fueron analizadas por el especialista inglés Peter Davey para el Programa de Arqueología Urbana de Buenos Aires, dirigido por el primero de los mencionados. En la literatura de viajeros el científico D’ Orbigny, menciona que quienes las fumaba en el ámbito urbano porteño de principios del siglo XIX, eran: “Las lavanderas negras o mulatas más o menos oscuras, con la cabeza cargada con una gran batea, en la cual llevan la ropa y el jabón, se dirigen al río, fumando gravemente su pipa” (D’ Orbigny, 1998, Tomo II, p. 475). En el Reino Unido y en los Estados Unidos, la utilización de pipas de caolín por parte de mujeres también se asocia a las clases trabajadoras (Inskip y Muir, 2023, p. 164). No existía al respecto ninguna regla de prohibición ni tapujo de género, aspecto que sí ocurría en el caso de mujeres de clases medias o altas, quienes no fumaban en público, pero sí admitían hacerlo en privado (Cook, 1997, p. 29).
En Buenos Aires, al parecer, dicha costumbre prosiguió durante todo el siglo XIX. Schávelzon menciona un artículo escrito a fines de dicha centuria y titulado “Lo que se fuma” en donde se hace explícita referencia a las pipas de caolín: “El pito de yeso reina en la boca…en las orillas del Riachuelo abunda también el pito de cazoleta de barro y tubo de madera; pero el de yeso es el más típico. Generalmente consta de un depósito relativamente pequeño y de una especie de macarrón muy largo” (Schávelzon, 1991, p. 143).
Otro trabajo que analiza miles de fragmentos de estas pipas es el de Soccorso Volpe en la ciudad de Rosario (Volpe, 2001). A su vez, en un artículo publicado recientemente, Langiano y Merlo (2019) refieren a la presencia y uso de este tipo de objetos en yacimientos de Arqueología Histórica de la frontera Sur y Oeste de la provincia de Buenos Aires. Algunos ejemplos provienen de sitios militares como fuertes o fortines (Bagaloni y Pedrotta, 2018; Gómez Romero, 1999 y 2005; Leoni, 2007), otros de estancias (Auge et al., 2018; Brittez, 2000) y otros de yacimientos urbanos (Langiano y Merlo, 2019). Cabe destacar el hallazgo de una cazoleta en la provincia de La Pampa, en el yacimiento Fortín La Perra (Tapia et al., 2019) y otra en Fortín El Perdido (Langiano y Merlo, 2019).
No obstante, los hallazgos en contextos rurales diversos (estancias, sitios militares, pulperías, almacenes o de contacto hispano- indígena) de la frontera Sur y Oeste de Buenos Aires o La Pampa, siempre son escasos, reduciéndose a no más de unos pocos fragmentos de tubos o de tan solo una cazoleta por yacimiento. Sobre todo considerando que los metros excavados por sitio han sido más que considerables (por ejemplo setenta metros cuadrados en Fortín Otamendi o cincuenta y tres en el Fortín Miñana (véase Maximiano Castillejo et al., 2018).
La pulpería y posta de la “Loma Partida” se ubica en el partido de Rauch, provincia de Buenos Aires. Funcionaba dentro de las tierras de la estancia del mismo nombre, propiedad de los hermanos Vela, pobladores que llegaron a ser fuertes hacendados y uno de ellos, Felipe, fue juez de Paz de dos partidos de la provincia y amigo personal del gobernador Rosas. Los Vela, acompañaron la caravana fundadora del Fuerte Independencia (actual Tandil) en 1823, establecieron una pulpería en dicho punto y prosperaron convirtiéndose en proveedores de reses para el consumo de la guarnición y posteriormente en prestamistas (Reguera, 2006, p. 65 y 2010, p. 13).
Los trabajos arqueológicos recién comenzaron en dicho yacimiento, habiéndose efectuado hasta el momento tan solo un sondeo exploratorio de un metro cuadrado de superficie. Pese a lo exiguo de la excavación, pudieron recuperarse 47 fragmentos de pipas de caolín, entre éstos 4 cazoletas enteras y 2 fragmentadas, aspecto que sitúa a este sitio como el más prolífico en cuanto a la presencia de este tipo de materiales para los contextos rurales de la provincia de Buenos Aires.
La “Loma Partida” fue una pulpería y también posta de carruajes de caballos situada desde la década del treinta del siglo XIX, a la vera del camino real que unía el Fuerte Independencia con la ciudad de Buenos Aires. La misma poseía foso defensivo y se ubicaba sobre la loma casi encima del paso de toscas del arroyo Langueyú, que era por donde pasaban las carretas (Moncaut, 2000; Sarciat, 1943). Desde 1857 y hasta 1869, fue ocupada por el pulpero Pedro Englis y familia (mujer y cinco niños según el censo de 1869) en la década de 1870, estuvo a cargo de Rafael Arrieta, pulpero vasco (Otegui, comunicación personal, 2023). No se cuenta con información de pulperos que la habitaron con anterioridad y posterioridad a las fechas citadas.
Las pulperías de campaña fueron centros emblemáticos en los que se reflejaba un estilo de vida característico y donde se desarrollaron gran parte de las relaciones sociales que lo cimentaban (figura 2). Consideramos a estos establecimientos puntos clave para comprender el fenómeno complejo de imbricada interacción entre actores sociales diversos y disímiles, con identidades e ideologías propias y particulares (en la pampa argentina de mediados del siglo XIX convergieron: gauchos, aborígenes, soldados fortineros, afroamericanos, inmigrantes llegados recientemente, mujeres cautivas, fortineras y pulperas, entre otros (Gómez Romero, 1999, 2005).
En el libro de Mayo (Mayo, 1996) se analizan los inventarios de nueve pulperías de campaña, se destaca allí la presencia de una enorme variedad de bebidas alcohólicas a la venta y de alimentos de muy diversa clase, entre ellos: arroz, galleta, fideos, queso, miel, tortas, alcaparras, orejones, etc. Otro rubro importante son los implementos de uso diario en la vida rural: aperos, recados completos, cuchillos, mates, bombillas, pavas, etc. No faltaban sin embargo artículos sofisticados como: peinetas, zapatos ingleses, conservas españolas o libros de catecismo y rosarios “para las señoras piadosas”, además de todo tipo de prendas de vestir como ponchos, botas de potro, camisas, pantalones, bombachas, pañuelos, tiradores, corraleras y otros.
Dentro de la pletórica cantidad de objetos detallados en el párrafo precedente, no podían faltar las pipas de arcilla. Debido a que las pulperías eran uno de los comercios minoristas que adquirían y luego vendían a sus clientes este tipo de objetos. Las pipas de caolín, también llamados pitos de “yeso” aparecen en los registros de artículos puestos a la venta en este tipo de negocios (Mayo, 1996; Moncaut, 2000), aspecto que queda explícito en la siguiente cita de Moncaut: “Pitos de yeso: Ingleses, franceses u otras procedencias (eran muy usados, sobre todo por los vascos, para fumar, se los importaba por gruesas y eran sumamente baratos)” (Moncaut, 2000, p. 62).
Pese a su importancia la Arqueología Histórica apenas si registra excavaciones arqueológicas en pulperías de campaña. A modo de excepción es posible mencionar los trabajos de Gómez Romero (2000) en pulpería “Las Vizcacheras”, partido de Ayacucho, y los de Bagaloni (2018) en el almacén de Ramos Generales de Chapar, partido de González Chávez, ambos yacimientos situados en la provincia de Buenos Aires.
Seis de los 47 fragmentos de pipas de caolín recuperados en el sondeo efectuado en el yacimiento de “Loma Partida” poseen inscripciones que denotan la procedencia de dichos fragmentos. La inscripción presente en los tubos es la siguiente: “L. Fiolet” y por debajo “St. Omer” la misma pertenece a la fábrica de pipas ubicada en el Norte de Francia en Pas de Calais (figura 3).
Esta firma, creada por el industrial Louis Fiolet, fue una de las más populares de Francia, estando activa en la producción de pipas de caolín desde el año 1761 hasta la década del 20’ del pasado siglo (Schávelzon, 2014, p. 46). Junto con Gambier de París, fueron los dos fabricantes de pipas de caolín más importantes de Francia, haciéndose presente con un stand que mostraba sus pipas en la Gran Exhibición de 1851 en Crystal Palace, Londres. Con posterioridad a este acontecimiento, y dado el gran éxito de su producto, Fiolet, abrió un local permanente de venta de sus pipas en la capital inglesa (Hammond, 1987, pp. 16- 17; figura 4). En su período de mayor esplendor, la firma producía unas ochenta mil pipas por día, que eran exportadas a todo el mundo (Smoking.fr, s.f.). En el volumen dos del Journal of the Academie Internationale de la Pipe, se documenta para toda una serie de países, los hallazgos y los nombres de los fabricantes y las fábricas de cada uno. Para el caso de Francia, al mencionar St. Omer, el autor explicita que la fábrica de Louis Fiolet, llegó a tener más de 700 empleados (Leclaire, 2009, p. 53). La importancia de la ciudad de Saint Omer como centro de manufactura de pipas de caolín quedó evidenciada en la primavera de 1994, cuando fue la sede de la reunión de la Society for Clay Pipes Research (Atkin, 1994, p. 11).
“Al igual que otros fabricantes de pipas franceses, como Gambier y Dumeril, la firma L. Fiolet se caracterizó por la elaboración de pipas de alta calidad, y por la comercialización de una gran variedad de modelos, posicionándose como uno de los productores más importantes de pipas francesas a mediados del siglo XIX” (Widow, 2021, p. 54). La primera reseña de este tipo de pipas en un contexto arqueológico proviene de Minnesota y se refiere a un fragmento de tubo con la inscripción “L. Fiolet, St. Omer, Depose” (Sackett, 1943, p. 77).
El número mínimo de pipas de caolín encontradas en el sondeo es de ocho ejemplares, habiéndose utilizado para el cálculo los fragmentos de cazoletas y las cazoletas enteras por ser estas partes anatómicas únicas del artefacto. El análisis morfológico de las cazoletas se efectuó midiendo la altura desde la base hasta el borde, el diámetro interior y el espesor de las paredes, en milímetros.
Dos de las cazoletas enteras encontradas en el sitio poseen idéntica línea punteada en el borde superior y la misma alineación de esta respecto del tubo que las de esta firma publicadas por Atkinson y Oswald (1969, p. 10, ejemplar número 31) y que las publicadas por Walker (1971, p.30 y 33) y Reid (1994) estas dos últimas recuperadas en Ontario, Canadá.
De acuerdo con el catálogo de la firma Louis Fiolet, las cazoletas número de piezas 22 y 26 que tienen el número 11 grabado en el espolón, y poseen líneas punteadas en el borde superior corresponden al número de orden 180, ubicadas dentro de la “Série des Fines, fin tuyau, fines fermèes” fabricadas entre los años 1830 y 1840 (Catálogo Louis Fiolet, s. f., https://online.anyflip.com/dpcc/jmhe/mobile/index.html#p=1 pp. 46). Las cazoletas de los números de piezas 9 y 19 no poseen número ni grabado alguno en el espolón, y, a su vez, las cazoletas números de pieza 8 y 11 están quebradas antes de llegar al espolón (figura 3).
Langiano y Merlo (2019, p. 137) descubrieron dos tubos con inscripciones idénticas pertenecientes a la misma fábrica en sus excavaciones en la Iglesia danesa de Tandil. A su vez, en las excavaciones en el Fuerte Paz, se encontró un fragmento de tubo de pipa con la misma inscripción, lo que denota la manufactura en la misma fábrica del Norte de Francia (Leoni et al., 2007). En Fortín Otamendi (1858- 1869) aparecieron dos fragmentos de tubos con las mismas inscripciones (Gómez Romero, 2007).
También pertenecen a la firma francesa Fiolet St. Omer las denominadas pipas VG. Estas son pipas de caolín estudiadas por Peter Davey que solo aparecen en Buenos Aires y en Rosario, y en ningún otro país. Se las denomina “VG” porque en la cazoleta de la pipa aparecen grabadas estas dos letras. “Las pipas selladas VG datarían de la última parte del siglo XIX y hasta el momento no se sabe con seguridad cuál podría ser el significado de la inscripción” (Zorzi y Davey, 2011, p. 210).
Se analizaron en busca de micro-restos de uso, seis fragmentos de pipas, cuatro de tubos y dos de hornillos. Para lo cual se extrajo el sedimento contenido en el interior de los artefactos y se realizó un raspado de las superficies internas de cada fragmento. Para ello se utilizó material metálico esterilizado al rojo. Las muestras obtenidas se trataron con ácido láctico entre 20 y 30 días con dos sesiones de agitador automático de 30 minutos para desaglutinar el material. Esto permitió su decoloración y la facilitación de la observación del material quemado al microscopio óptico. El ácido láctico sirvió también de medio de montaje, permitiendo la rotación de las estructuras vegetales y su observación desde distintos ángulos. Las observaciones se realizaron bajo luz normal y polarizada con aumentos x20, x40 y x50. Se fotografió con cámara fija al microscopio modelo UCMOSO 5100 KPA.
El análisis de microrrestos vegetales de tubos (piezas números 17, 20, 25 y 40) y hornillos (piezas números 9 y 26) de pipas de caolín, permitió observar diversas estructuras botánicas y fragmentos de ellas con aspecto quemado. Asimismo, estructuras como fitolitos, fragmentos de tejido y tricomas indican el uso mayoritario de órganos foliares (Figura 5). Por lo general, estos elementos se encontraron asociadas a masas heterogéneas de coloración marrón indeterminadas.

En este contexto, el conjunto más abundante corresponde a tricomas, entre los cuales se establecieron distintos tipos en función de sus rasgos morfométricos. El Tipo 1 se asocia a estructuras eglandulares, con bases anchas y extremos redondeados; el Tipo 2 corresponde a formas delgadas y extremos aciculares; el Tipo 3 se conforma de estructuras que podrían corresponderse con tricomas unicelulares glandulares o extremos de pluricelulares glandulares. En el Tipo 4 se incluyeron fragmentos de tricomas pluricelulares que, en algunos casos, presentan una cabezuela glandular. Por último, el Tipo 5 y 6 corresponden a posibles fragmentos de tricomas coloreados y eglandulares estrellados respectivamente (véase Figura 5).
Por otro lado, se hallaron células pétreas de morfologías irregulares y rectangulares que resultan indeterminables y un grano de almidón poliédrico. Este último presenta facetas de presión, un hilio puntiforme, cruz de extinción central y una birrefringencia media a alta, con una estriación radial central en torno al hilio. Estas características resultan afines al maíz (Zea mays).
Los resultados permitieron obtener evidencias directas del consumo de diversas plantas como fumatorio en las pipas de caolín analizadas. En cuanto a las identificaciones taxonómicas, los tricomas Tipos 1 y 3 presentan morfologías semejantes a las de molle (Schinus longifolia), pero con algunas diferencias cuali y cuantitativas, por lo que se recomienda ampliar las referencias a otras especies del género botánico (Perrota y Arambarri, 2004). En tanto, el Tipo 4, en asociación con un contexto histórico del siglo XIX, puede asociarse con el uso extendido de tabaco (Auge et al., 2018). El Tipo 5, resulta similar a los presentes en frutos de tala (Celtis tala), pero no se hallaron referencias de su uso como fumatorio. Por último, la presencia de maíz se asocia a eventos de contaminación durante el contexto de uso de las pipas (Andreoni, et al., 2012).
Como se ha explicitado en párrafos precedentes, en Buenos Aires las pipas de caolín eran fumadas por las mulatas lavanderas. Raout (Ms), a su vez, se refiere a una excavación en Versailles en donde se recuperaron 54 fragmentos de tubos y 37 cazoletas. La autora deja en claro que, en Francia, eran utilizadas por las clases bajas: marineros, soldados y trabajadores; de hecho, afirma que las pipas de caolín encontradas en Versailles fueron fumadas por los guardias suizos del palacio (Raout, Ms: 10). Tal identificación con los sectores populares y sus hábitos de consumo, también se manifiesta en la literatura de habla inglesa (Cessford, 2001; Cook, 1989; Davey, 2014; Geber y Murphy, 2018; Geber y O’ Donnabhain, 2020; Higgins, 1995; Inskip et al., 2023; Inskip y Muir, 2023; Zvirblys, 2021; entre otros).
No obstante, autores como Davey, especifican que ciertos tipos de pipas de caolín, como las de tubo largo y con sofisticada decoración tanto en el tubo como en la cazoleta, eran una marca de estatus y de identificación personal sobre todo debido a que su costo era superior a las de tubo corto y con ausencia de decoración (ver detalles en Davey, 2014, p. 1501). Existen otras cuya utilización afirma la identidad del usuario y su adscripción y pertenencia a grupos específicos, países, emblemas, e ideologías políticas. Arqueólogas como White y Beaudry, especificaron que las pipas de caolín con cierto tipo de decoración constituían ejemplos emblemáticos para definir la identidad del usuario (White y Beaudry, 2009, p. 213) ya que las decisiones individuales de utilizar tal o cual objeto tiene su correlato en la cultura material.
Al respecto, Mehler menciona que fábricas alemanas de Bavaria, produjeron pipas con rostros de candidatos a presidentes de los Estados Unidos (“president pipes”) durante la segunda mitad del siglo XIX, piezas que poseían su costo adicional (Mehler, 2018, p. 459). En el mismo tenor de identificación de personajes históricos Hissa y Andrade Lima, en excavaciones de un muelle de Río de Janeiro, describe una pipa de caolín con el rostro de Napoleón (Hissa y Andrade Lima, 2019, p. 80). Aunque hubo motivos “patrióticos” también populares como los hallados en contextos de barrios de clase trabajadora de la Nueva York del siglo XIX (Reckner, 2001), así como imágenes de rosas Tudor inglesas y flores de lis francesas grabadas en cazoletas de pipas halladas en la misma ciudad, en contextos del siglo XVII (Dallal, 2016) o algunas piezas con inscripciones de “slogans” patrióticos irlandeses (Cook, 1997, p. 26) y también cazoletas con imágenes talladas con el águila de los Estados Unidos, pero hechas en Inglaterra para el mercado norteamericano (Reid, 1976, p. 6 y 7) y finalmente algunas con emblemas masónicos (Higgins, 1996, p. 46 y Widow, 2021, p. 64- 65).
Pese a lo manifestado en el párrafo anterior para las pipas exquisitamente talladas, es cierto, en general, salvo las excepciones mencionadas por Davey y Mehler, que su utilización se relaciona con el consumo de tabaco por las clases populares antes de la irrupción del cigarrillo industrial. La pregunta es: ¿Qué sucede en el ámbito pampeano? Tal como fue especificado, se han investigado numerosos yacimientos de arqueología histórica y en ellos se han excavado considerable cantidad de metros cuadrados. La materialidad de los mismos es pletórica en fragmentos de objetos vítreos diversos (botellas, jarras, vasos, copas, etc); de Grés cerámico (botellas de ginebra y cerveza y tinteros fundamentalmente) o de vajilla doméstica (lozas de platos, platillos y tazas) pero, dicha materialidad ha sido siempre muy escasa para el caso de las pipas de caolín, con la notable excepción del sondeo de un metro cuadrado del sitio “Loma Partida”.
Este encuadre nos habla de una escasa utilización de la pipa de caolín por parte de los habitantes de la campaña bonaerense de los siglos XVIII, XIX y principios del XX ya que, como se ha visto en la literatura, estos ítems eran fácilmente descartables. Assunçao, especialista en formas de vestir y hábitos del campo rioplatense de esa época, es claro:
“Tuvo poca difusión entre el gauchaje que siempre fumó cigarros y, sobre todo, cigarrillos; negros y gringos, y entre los criollos y europeos, los pulperos (españoles y, especialmente portugueses), utilizaron con frecuencia y hasta con preferencia la pipa o pito” (Assunçao, 1991, p. 124).
A su vez, la anterior cita de Moncaut, también refiere a la preferencia de los vascos por fumar pipas de caolín, y cita unos versos titulados “Pulpería La Blanqueda” en donde el autor, Fernández Sierra, manifiesta: “Y entre vasos rotos y frascos, el cachimbo de yeso de algún vasco, que tal vez fuese el patrón” (Moncaut, 2000, p. 644) No fue casual que el propio Borges la utilizara para el pulpero de su cuento “El Fin”, en donde imagina la muerte de Martín Fierro, a un vasco apellidado Recabarren.
La buena cantidad de pulperos de origen español ya fue documentada por autores como Carrera (2010: 193), quien encuentra que en los padrones de Campaña de los años 1813- 15, consultados en el Archivo General de la Nación, el 58% (N=136) de los pulperos bonaerenses eran de esa nacionalidad. Cifra significativamente alta para un período histórico muy alejado de la gran inmigración que se dio en nuestro país con posterioridad a 1890. Ya lo afirmaba Eduarda Mansilla, la hermana del general Lucio Mansilla, en su novela “Pablo o la vida en las Pampas”:
“Rara vez se encuentra un gaucho al frente de una pulpería. Los que suelen ganarse la vida con esta ocupación riesgosa son generalmente españoles con unos años de radicación en un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, o algún mercader de provincia” (Mansilla, 1999, p. 101, original de 1869).
A su vez, en el País Vasco, en enterratorios del siglo XIX, se hallaron esqueletos en los que el desgaste de restos dentarios se asocia directamente con el hábito consuetudinario de fumar pipas de caolín. En las imágenes publicadas los tubos de estas pipas se insertan de manera exacta en los agujeros presentes en los dientes de los esqueletos. Los autores, además, mencionan y publican diversas fotografías de campesinos vascos fumando pipas de caolín (véase Goyenechea et al., 2001). Idénticas patologías pueden verse en los dientes de esqueletos hallados en Holanda, de los siglos XVIII y XIX (Inskip et al., 2023) y en excavaciones de fosas comunes de irlandeses pertenecientes a las clases trabajadoras del siglo XIX. Cabe aclarar que, en Irlanda, “the smoking of clay pipes was an important element in the Irish funerary tradition of the 18th and 19th centuries…These pipes or –dúídiní, as they are called in Irish- would also sometimes be placed with the dead, in the coffin” (Geber y O’Donnabhain, 2020, p. 175; véase también Geber y Murphy 2018). Las fotos publicadas en donde se observan los daños irreversibles en los dientes atravesados por los tubos de las pipas de caolín, son idénticos en los cuatro artículos citados.
Mientras que, para la región pampeana, en una foto de mediados del XIX (Figura 6), se puede observar a un gaucho de gorra de vasco, que fuma una pipa de caolín; la iconografía de época que representa a este tipo de objetos fue analizada por ejemplo por Oswald para el siglo XVII europeo (véase Oswald, 1986).
Según las fuentes mencionadas, gauchos, indios y demás habitantes de la campaña bonaerense eran poco adeptos a fumar estas pipas (la extrema fragilidad en gentes que vivían encima del caballo quizá lo explique, aunque hay referencias a la utilización de pipas de caolín entre los jinetes jenízaros del imperio otomano, véase Gruia, 2012) mientras que sí lo hacían los extranjeros, fundamentalmente vascos, quienes además eran mayoritariamente pulperos de profesión. Si bien es venturoso anticiparlo debido a que se debe continuar con la excavación del sitio, y de otros sitios de características similares en la región, quizá sea esta la causa de la alta cantidad de cazoletas y tubos recuperados en tan sólo un metro cuadrado en la pulpería y posta de la “Loma Partida”. Pregunta que probablemente se responderá cuando se aumenten los metros cuadrados excavados, en esta y en otras pulperías de la región.
Andreoni, D., Spano, R. y Lema, V. (2012). Nota sobre evidencias de uso de plantas en el sitio Soria 2 a partir del análisis microscópico del contenido de pipas. Arqueología, 18, 235-243. http://hdl.handle.net/11336/197669
Assunçao, F. (1991). Pilchas criollas. Emecé.
Atkin, S. (1994). Meeting in Saint- Omer, France. Society for Clay Pipes Research Newsletter, 42, 11.
Atkinson, D. y Oswald, A. (1969). London clay Tobacco pipes. Journal of the Brittish Archaeological Association, 32, 171-227. https://doi.org/10.1080/00681288.1969.11894891
Auge, M., Andreoni, D. y García Lerena, M. (2018). El uso de plantas como fumatorios en los partidos de Magdalena y Punta Indio (Buenos Aires): un análisis de micro-restos vegetales en pipas arqueológicas de la ribera rioplatense. Intersecciones, 19(2), 145-160. https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1850-373X2018000200006&lng=es&tlng=es
Bagaloni, V. (2018). Desde los primeros puestos rurales hasta la estancia moderna del sur bonaerense: un recorrido arqueológico. Trabajos y Comunicaciones Segunda época, 47, 1-27. http://dx.doi.org/10.24215/23468971e051
Bagaloni, V. y Pedrotta, V. (2018). Frontiers and fortlets in the Pampa region, Argentina. Historical Archaeology, 52(2), 348-371. https://doi.org/10.1007/s41636-018-0111-1
Basford, J, (2012). ‘A commodity of good names’: the branding of products, c. 1650-1900. Tesis Doctoral de Filosofía. Universidad de York. https://etheses.whiterose.ac.uk/2754/
Beaudry, M., Cook, L. y Mrozowski, S. (1991). Artifacts and active voices: material culture as social discourse. En McGuire, R y Paynter, R (eds), The archaeology of inequality (pp. 150-191). B. Blackwell
Belcher, J. y Jarret, M. (1971). Stem- bore diameters of English clay pipes: some northern evidence. Post- Medieval Archaeology, 5(1), 191- 193. https://doi.org/10.1179/pma.1971.010
Binford, L. (1962). A new method of calculating dates from kaolin pipes stem samples. Southeastern Archaeological Conference Newsletter, 9(1), 19-21.
Brittez, F. (2000). La comida y las cosas: una visión arqueológica de la campaña bonaerense de la segunda mitad del siglo XIX. En Mayo, C. (ed), Vivir en la frontera: la casa, la dieta, la pulpería y la escuela (1770- 1870) (pp. 169-199). https://www.proquest.com/openview/06525bbaa02b17113508ea4ef87600af/1?pq-origsite=gscholar&cbl=39838
Carrera, J. (2010). Pulperos y pulperías rurales bonaerenses: su influencia en la campaña y los pueblos, 1780 -1820. [Tesis doctoral inédita. Universidad Nacional de La Plata]. http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/3197
Cessford, C. (2001). The archaeology of the clay pipe and the study of smoking. Assemblage VI, 84-112. https://archaeologydataservice.ac.uk/archives/view/assemblage/html/6/Cessford_text_web.html
Cook, L, (1989). Tobacco- related material and the construction of working- class culture. En Beaudry, M. y Mrozowski, S. (eds), Interdisciplinary investigations on the Boot Mills, Lowell, Massachusetts vol III: The boarding house system as a way of life (pp. 187-217). University of Georgia.
Cook, L. (1997). Promiscuos smoking: interpreting gender and tobacco use in the archaeological record. Northeast Historical Archaeology,26, 23-38. https://doi.org/10.22191/neha/vol26/iss1/3
Catálogo Louis Fiolet. (s.f.). Recuperado el 26 de noviembre de 2025, de https://online.anyflip.com/dpcc/jmhe/mobile/index.html#p=1
Dallal, D. (2016). The Tudor Rose and the Fleur-de- lis: women and iconography in Seventeenth Century dutch clay pipes founds in New York city. En Rafferty, S, y Mann, R. (eds), Smoking and culture: the archaeology of tobacco pipes in eastern North America (pp. 207- 240). The University of Tennessee Press.
Davey, P. (1987). The archaeology of the clay tobacco pipe. British Archaeological Reports,178. Oxford. https://doi.org/10.30861/9780860544913
Davey, P. (1991). Clay pipes from recent excavations in Rosario. The problem of VG pipes from Argentina. Arqueología Urbana 17. Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario Buschiazzo”.
Davey, P. (2014). Clay pipes in Historical Archaeology. Encyclopedia of Global Archaeology: 1500- 1502. https://doi.org/10.1007/978-3-319-51726-1
Diderot, D. y D’ Alambert, J. (1751-1780). L’ Enciclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts, et des métiers. París.
D’ Orbigny, A. (1998). Viaje por la América meridional. Tomo II. Emecé.
Dumell, P. (2021). Clay tobacco pipes found on former execution sites in Silesia, Poland. Post- Medieval Archaeology, 55(2), 176-193. https://doi.org/10.1080/00794236.2021.1969143
Fernández, N. y Domínguez, A. (2014). Pipas de fumar en el Puerto de Cartagena (Murcia). Saldvie, 13-14, 169-181. https://doi.org/10.26754/ojs_salduie/sald.201413-146656
Figueroa, L. (1999). El gaucho, sus tradiciones y costumbres en el campo argentino vistas desde mediados del siglo XIX. Publicación del autor.
Freitas, R., Ribeiro, I., Calza, C., Oliveira, A., Silva, M., Félix, V., Ferreira, D., Coelho, F., Gaspar, M., Pimienta, A., Medeiros, E. y Lopes, R (2016). Analysis from clay smoking pipes from the archaeological sites in the region of the Guanabara Bay (Río de Janeiro, Brazil) by FT-IR. Spectrochimica acta part a: molecular and biomolecular spectroscopy,163, 140-144. https://doi.org/10.1016/j.saa.2016.03.036
Geber, J. y Murphy, E. (2018). Dental markers of poverty: biocultural deliverations on oral health of the poor in mid- nineteenth- century Ireland. American Journal of Physical Anthropology, 164, 840-855. https://doi.org/10.1002/ajpa.23717
Geber, J. y O’ Donnabhain, B. (2020). Against shameless and systematic calumny: strategies of domination and resistance and their impact of the bodies of the poor in nineteenth century Ireland. Historical Archaeology, 54, 160-183. https://doi.org/10.1007/s41636-019-00219-2
Gojak, D. y Stuart, I. (1999). The potential for the archaeological study of clay tobacco pipes from Australian sites. Australasian Historical Archaeology,17, 38-49. https://www.jstor.org/stable/29544429
Gómez Romero, F. (1999). Sobre lo arado: el pasado, arqueología histórica en los alrededores del Fortín Miñana (1860- 1869). Ed. Biblos.
Gómez Romero, F. (2000). Arqueología de una pulpería de campaña, Las Vizcacheras (Ayacucho, Provincia de Buenos Aires). Arqueología Histórica Argentina (pp. 417-427). Ed. Corregidor.
Gómez Romero, F (2005) The archaeology of the gaucho vago y malentretenido. International journal of historical archaeology, 9(3), 143-164. https://doi.org/10.1007/s10761-005-8276-7
Gómez Romero, F (2007). Sistemas de relaciones sociales en la frontera sur de Buenos Aires: yacimientos Fortín Miñana (1860-1863) y Fortín Otamendi (1858-1869) [Tesis de Doctorado inédita, Universidad Autónoma de Barcelona].
Goyenechea, A., Eguren E., Etxeberría, F., Herrasti, L. e Ibáñez, A. (2001). “Morfología del desgaste dentario en fumadores de pipas de arcilla”. Munibe (Antropologia- Arkeologia),53, 151-157. https://research.science.eus/documentos/5eccf62829995207b7db9f10?lang=de
Gruia, A. (2012). Pipe smoke on horseback. New sources on the history on tobacco smoking in early modern Transylvania. Brukenthal Acta Musei,VII, 135-142. https://www.researchgate.net/publication/290570159_Pipe_smoking_on_horseback_New_sources_on_the_history_of_tobacco_smoking_in_early_modern_Transylvania
Hammond, P. (1987). The London commercial agents of French clay pipe manufacturers Fiolet and Audebert Fiolet. Society for clay pipe research newsletter, 15, 16-21. http://scpr.co/Publications.html
Harrington, J. (1954). Dating stem fragments of seventeenth and eighteenth century clay tobacco pipes. Quarterly bulletin of the archaeological society of Virginia,9(1), 9-13. https://doi.org/10.4324/9781315224404
Higgins, D. (1995). “Clay tobacco pipes: a valuable commodity”. The International Journal of Nautical Archaeology,24(1), 47- 52. https://doi.org/10.1006/ijna.1995.1006
Higgins, D. (1996). Clay tobacco pipes from excavations near Rushen, Ballasala, Isle of Man. Society for Clay Pipe Research Newsletter,59, 48-49. http://scpr.co/Publications.html
Higgins, D. (1999). Little tubes of mighty power: a review of British clay tobacco pipes studies. En Egan, G. y Michael, R. (eds), Old and New worlds (pp. 310- 321). Oxford.
Higgins, D. (2012). The earliest known clay tobacco pipe mould. Post- medieval archaeology,46(2), 360- 366. https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/318998
Hissa, S. (2019). Brancos, castanhos e vermelhos: cachimbos arqueológicos de cerámica no Forte Orange. Vestigios: Revista Latino- Americana de Arqueología Histórica,13(1), 3-28. https://doi.org/10.31239/vtg.v1i13.15092
Hissa, S. y Andrade Lima, T. (2019). Cachimbos brancos da regiao do Valongo: o cachimbo cosmopolita no Rio de Janeiro oitocentista. Revista de Arqueología,32(2), 61-85. https://doi.org/10.24885/sab.v32i2.700
Inskip, S. y Muir, A. (2023). Material encounters: the alternative use of clay tobacco pipes in England and Wales c. 1600- 1900. Historical Research,96, 156-173. https://doi.org/10.1093/hisres/htac032
Inskip, S., Zachary, L., Serrano Ruber, M. y Hoogland, M. (2023). Pipe smoking and oral health in males from the Netherlands during the 18th- 19th century. Post- Medieval Archaeology,57(1), 94-107. https://doi.org/10.1080/00794236.2022.2156834
Langiano, M. y Merlo, J. (2019). El uso del tabaco y las pipas de caolín (clay pipes) en la frontera sur y Oeste de la provincia de Buenos Aires en el siglo XIX. Teoría y práctica de la Arqueología Histórica Latinoamericana, 9, 127-141. https://doi.org/10.35305/tpahl.v9i0.26
Leclaire, A. (2009). France. Journal of the Academie International de la Pipe, 2, 51- 58.
Leoni, J., Tamburini, D., Acedo, T. y Scarafía, G. (2007). De balas perdidas y vidrios rotos: distribución espacial de artefactos superficiales en el Fuerte General Paz (1869- 1876). Revista de Arqueología Histórica Latinoamericana y Argentina,1, 29-64. https://rdahayl.com/index.php/rdahayl/article/view/8
Mallios, S. (2005). Back to the bowl: using English tobacco pipe bowls to calculate mean site occupation dates. Historical Archaeology, 89- 104. https://doi.org/10.1007/BF03376687
Mansilla, E. (1999). Pablo o la vida en las Pampas. Ed. Confluencia.
Maximiano Castillejo, A., Gómez Romero; F., Landa, C. y Barcia García, C. (2018). Archaeological spatial analysis and GIS in a small fortification: ephemeral occupations along the border during the ‘Conquest of the Desert’ process in Argentinean Pampas (19th century). Journal of Archaeological Science Reports,18, 679-688. https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2017.09.010
Mayo, C. (1996). Pulperos y pulperías de Buenos Aires, 1740- 1830. Universidad Nacional de Mar del Plata.
Mehler, N. (2009). The archaeology of mercantilism: clay tobacco pipes in Bavaria and their contribution to an economic system. Post- Medieval Archaeology,43(2), 261-281. https://doi.org/10.1179/174581309X12560423034994
Mehler, N. (2018). Clay tobacco- pipe research and historical archaeology in Germany, a difficult relationship. Historical Archaeology,52(2), 454-466. https://doi.org/10.1007/s41636-018-0108-9
Moncaut, C. (2000). Pulperías, esquinas y almacenes de la campaña bonaerense, historia y tradición. Volúmenes I y II. Ed. El Aljibe.
Oswald, A. (1960). “The archaeological and economic history of English clay tobacco pipes”. Journal of the British Archaeological Association,23, 40-102. https://doi.org/10.1080/00681288.1960.11894732
Oswald, A. (1961). The evolution and chronology of English clay tobacco pipes. Archaeological News- Letter, 21, 55-62.
Oswald, A. (1986). Pipes in pictures of the seventeenth century. Newsletter of the society for clay pipes research, 9, 13- 16.
Perrotta V. G. y Arambarri A. M. (2004). Schinus longifolia var. longifolia (Anacardiaceae): Anatomía Foliar y Caulinar. Acta Farm. Bonaerense, 23(2), 142-7. https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/6631
Raout, S. Ms. Les pipes en terre cuite découvertes sur le site de la Grille Royale du Chateau de Versailles.
Reckner, P. (2001). Negotiation patriotism at the five points: clay tobacco pipes and patriotic imagery among trade unionists and nativists in a nineteenth century New York neighborhood. Historical Archaeology, 35(3), 103- 114. https://doi.org/10.1007/BF03374396
Reguera, A. (2006). Entre la ley y el azar. La trama vincular del mundo político- empresarial de la frontera sur pampeana en el siglo XIX. Prohistoria, X(10), 47-72. http://ref.scielo.org/n8pdcd
Reid, C. (1976). Clay pipes in the Upper Great Lakes: the Ermatinger assemblage. Northeast Historical Archaeology,5, 1-12. https://doi.org/10.22191/neha/vol5/iss1/1
Reid, C. (1994). The clay pipe assemblage from a 18th and 19th century aboriginal consumer site in the upper- mid- continent. Northeast Historical Archaeology,23, 79-88. https://doi.org/10.22191/neha/vol23/iss1/5
Sackett, R. (1943). Historical clay pipes for the Minnesota área. The Minnesota Archaeologist, 9(3), 68- 82.
Sarciat, P. (1943). El pago de Chapaleofú hasta la fundación del pueblo de Rauch por D. Franco. Mo. Letamendi. Editorial Julio Suárez.
Schablitsky, J., Kelsey, W., Ramos Madrigal, J., Ellegaard, M., Malhi, R. y Schroeder, H. (2019). Ancient DNA analysis of nineteenth century tobacco pipe from Maryland slave quarter. Journal of Archaeological Science, 105, 11- 18. https://doi.org/10.1016/j.jas.2019.02.006
Schávelzon, D. (1991). Arqueología Histórica de Buenos Aires, la cultura material porteña de los siglos XVIII y XX. Ed. Corregidor. Buenos Aires.
Schávelzon, D. (2000). The historical archaeology of Buenos Aires: a city at the end of the world. Plenum Press.
Schávelzon, D. (2014). Pipes in a Franco- Spanish Journal for Latin America. Society for Clay Pipes Research Newsletter,85, 40- 46.
Smoking.fr. (s.f.). Pipe en terre cuite à Saint-Omer. Smoking.fr. Recuperado el 23 de julio de 2025, de https://www.smoking.fr/blog/pipe-en-terre-cuit-a-saint-omer
Tapia, A., Pineau, V. y Auge, M. (2019). Si no hay tabaco que no se note, prácticas fumatorias en el Fortín La Perra (1883- 1885) La Pampa. Teoría y práctica de la Arqueología Histórica Latinoamericana, 11- 28. https://doi.org/10.35305/tpahl.v9i0.25
Volpe, S. (2001). Informe sobre pipas de caolín en Rosario. Programa de Arqueología Urbana de Rosario, 1- 18.
Walker, I. (1966). TD pipes- a preliminary study. Quarterly Bulletin Archaeological Society of Virginia, 20(4), 86- 102.
Walker, I. (1967). Statistical methods for dating clay pipe fragments. Post- Medieval Archaeology,1(1), 90- 101. https://doi.org/10.1179/pma.1967.005
Walker, I. (1971a). Nineteenth century clay tobacco pipes in Canada. Ontario Archaeology, 16, 19-35. https://ontarioarchaeology.org/resources/publications-2/ontario-archaeology/ontario-archaeology-1970-1979/ontario-archaeology-oa016-1971/
White, C. y Beaudry, M. (2009). Artifacts and personal identity. En Majewski, T. y Gaimster, D. (eds), International Handbook of Historical Archaeology (pp. 209- 225). https://doi.org/10.1007/978-0-387-72071-5_12
Widow, J. (2021). Consumo de tabaco a bordo de una embarcación de Guerra chilena de mediados del siglo XIX: análisis del conjunto de pipas arqueológicas del pecio de la barca de transporte Infatigable. Memoria para optar al título profesional de Arqueólogo. Universidad SEK, Chile.
Zorzi, F. y Davey, P. (2011). Descripción del conjunto de pipas halladas en el sitio Bolívar 373. En Ramos, M., Tapia, A., Bognani, F., Fernández, M., Helfer, V., Landa, C., Lanza, M., Montanari, M., Néspolo, E. y Pineau, V. (eds), Temas y problemas de la Arqueología Histórica (pp. 202- 213). Universidad Nacional de Luján. Departamento de Ciencias Sociales. Programa de Arqueología Histórica y Estudios Pluridisciplinarios. https://naturalis.fcnym.unlp.edu.ar/handle/628872547/35392
Zvirblys, A. (2021). The oldest clay tobacco pipes from Vilnius, Lithuania: the interpretation of origin, chronology and social context. Estonian Journal of Archaeology,25(2), 93-112. https://doi.org/10.3176/arch.2021.2.01