Este trabajo se centra en el análisis de los conjuntos artefactuales de dos sitios ubicados en Patagonia centro-meridional: Bajo de la Laguna 2 (BLG2) y Cerro Bayo 2 (By2). El área de estudio se ubica en la provincia de Santa Cruz, Argentina, en una zona de estepa y cañadones. En este sector, el agua es uno de los factores limitantes y su distribución genera diferentes microambientes en los que se ubican los sitios arqueológicos. El área está posicionada entre la cordillera, hacia el oeste, y el sector occidental del Macizo del Deseado, hacia el noreste (Figura 1). Esto la convierte en un sector que conecta estratégicamente ambas regiones (Maveroff et al., 2022, Bozzuto et al., 2025). Además, se encuentra en las proximidades de otras dos áreas de gran importancia para la arqueología regional: Pampa del Asador y la cuenca del río Pinturas, que han dado lugar a extensas investigaciones sobre las ocupaciones humanas de la región en diferentes momentos del Holoceno (Espinosa y Goñi, 1999; Goñi, 2010; Gradin et al., 1987, entre otros). El objetivo de este trabajo es caracterizar las estrategias tecnológicas de los grupos cazadores-recolectores en el área durante los últimos 400 años, a fin de evaluar si hubo continuidad o se produjeron cambios en las tecnologías líticas mediante la comparación con los niveles más tardíos del sitio By2 y el sitio BLG2.
Las evidencias de ocupación humana en la región se remontan a ca. 12.000 años calibrados antes del presente (Civalero y Aschero, 2003; Gradin et al., 1987). Desde estos primeros momentos, se registra la presencia de artefactos confeccionados sobre obsidiana, cuya fuente de procedencia es Pampa del Asador, situada a aproximadamente 70 km al suroeste (Espinosa y Goñi, 1999; Stern, 1999; Stern et al., 1995). La circulación de esta materia prima, sumada a la recurrencia de diseños tecnológicos similares —caracterizados por la selección de formas base espesas y el uso de retoque marginal— (Civalero, 2016; Civalero y Nami, 2020; Hermo et al., 2020; Nami y Civalero, 2017), sugiere la existencia de redes de interacción y tradiciones compartidas. Estas continuidades materiales se vinculan, asimismo, con patrones comunes identificados en el arte rupestre desde los momentos tempranos del poblamiento regional (Aschero e Isasmendi, 2018; Aschero et al., 2019).
Si bien el área de estudio muestra una notable profundidad temporal, en este artículo nos centramos en el Holoceno tardío, en particular en los últimos 400 años. Este período puede vincularse con el contacto de los grupos indígenas (Aonikenk) que habitaban la región con viajeros y conquistadores europeos en una primera etapa, seguido por criollos y el avance estatal. Este proceso puede estudiarse tanto en una escala amplia, a partir del análisis comparativo de registros escritos y arqueológicos, como en escalas más acotadas, basadas en información etnográfica (Aguerre, 2000, Priegue, 2007, Saletta et al., 2021, 2026).
La arqueología histórica de Patagonia se ha enfrentado a un desafío interpretativo: la necesidad de contrastar y articular el registro documental producido por y para los agentes coloniales con la evidencia material recuperada en contextos arqueológicos (Goñi, 2010, Goñi y Nuevo Delaunay, 2009, Nuevo Delaunay, 2016, Saletta, 2015). Esta tensión es particularmente evidente al analizar las transformaciones tecnológicas y las estrategias de uso del espacio seguidas por las sociedades cazadoras-recolectoras en los últimos 400 años. Mientras las crónicas históricas suelen enfatizar una adopción rápida y generalizada de nuevas tecnologías —como el caballo y el cambio de materias primas líticas por vidrio o el uso de los metales—, el registro arqueológico frecuentemente revela procesos más complejos, selectivos y diferenciados espacialmente (Goñi, 2011, Nuevo Delaunay y Goñi, 2009, Nuevo Delaunay, 2016, Nuevo Delaunay et al., 2017, 2020, Saletta, 2015, Saletta y Sacchi, 2017, Saletta et al., 2019, 2026). Además, este período y las estrategias llevadas a cabo por los grupos indígenas han sido objeto de interés por parte de pocos equipos de investigación arqueológica (Belardi et al., 2020; Goñi, 2010; Nuevo Delaunay, 2008, 2016; Nuevo Delaunay y Goñi, 2009; Nuevo Delaunay et al., 2017, 2022; Taylor et al., 2023; entre otros). Creemos que la integración de las líneas de evidencia escritas y arqueológicas debe tomar en cuenta los procesos de transformación del registro arqueológico pero también del escrito, que tiende a favorecer determinadas miradas por sobre otras (Saletta et al., 2026)
A escala regional, se ha examinado el uso diferencial del espacio en función de los sistemas de armas empleados, particularmente tras la introducción del caballo en el siglo XVII (Sacchi y Saletta, 2020; Saletta y Sacchi, 2017, 2019; Saletta et al., 2019; Taylor et al., 2023). En este contexto, a partir de un análisis comparativo de más de 46 registros escritos y 45 sitios arqueológicos del sur de Santa Cruz, hemos propuesto que, a diferencia de lo que sugieren las fuentes histórico-etnográficas sobre el abandono del arco y la flecha en pos del uso de las boleadoras, el arco y flecha persistió como el sistema preferente para la caza en cañadones y espacios rocosos, contextos donde el uso del caballo no ofrecía una ventaja significativa (Sacchi y Saletta, 2020).
Por el contrario, en consonancia con la mayoría de las crónicas, se observó que las mesetas y las pampas estuvieron más asociadas al uso del sistema caballo-boleadora. En trabajos previos (Sacchi y Saletta, 2020) propusimos que la razón entre el número de puntas de proyectil y el número de raspadores constituye un indicador diagnóstico para discriminar entre ocupaciones de carácter residencial y logístico orientadas a la caza. Esta razón resulta suficientemente robusta como indicador, dado que los sitios logísticos de caza exhiben una proporción de puntas de proyectil significativamente mayor que la de raspadores, tendencia que se invierte en los contextos residenciales.
Por otra parte, en el marco de un análisis regional que incluye el área de este estudio, se ha establecido, hasta ahora, que el vidrio industrial proveniente de artefactos de origen europeo se utilizó exclusivamente para la fabricación de raspadores (Belardi et al., 2013; Nuevo Delaunay et al., 2017; Saletta, 2015; Saletta y Sacchi, 2017, 2019; Sacchi y Saletta, 2020, Saletta et al., 2019). Curiosamente, la distribución de estos instrumentos no es uniforme en toda la provincia, sino que son más frecuentes en el sur y el centro-oeste, estando ausentes -hasta ahora- en el área de estudio. Hemos sugerido que esta distribución desigual podría indicar una restricción geográfica en la circulación y uso del vidrio de manufactura industrial (Sacchi y Saletta, 2020; Saletta et al., 2019).
En los sectores donde se concentran estos sitios, la mayor disponibilidad de vidrio industrial habría favorecido su uso intensivo como materia prima para la manufactura de raspadores. Esta distribución respondería a dos factores que pudieron actuar de manera conjunta o independiente. El primero es la restricción de la movilidad de los grupos cazadores-recolectores como consecuencia del avance estatal sobre el territorio, lo que habría limitado el acceso a las fuentes líticas previamente disponibles.
El segundo radica en el aumento de la venta de cueros y quillangos de guanaco, que formó parte de las estrategias de subsistencia e intercambio de jefes tehuelches y sus familias durante los siglos XIX y XX (Aguerre, 2000; Caviglia, 2003; Nuevo Delaunay et al., 2017; Saletta et al., 2026). Esta evidencia es consistente con nuestra hipótesis de que los contactos con poblaciones europeas y la incorporación de nuevos recursos estuvieron mediados por las trayectorias sociales y los movimientos espaciales de los grupos locales (Saletta, 2015; Saletta y Sacchi, 2017, 2019; Saletta et al., 2026).
Tal como se ha expuesto previamente, el registro arqueológico de la provincia de Santa Cruz exhibe importantes similitudes, pero también algunas diferencias, con detalles específicos que también se encuentran en los registros escritos (Saletta, 2015; Sacchi y Saletta, 2020; Saletta y Sacchi, 2017, 2019). En primer lugar, entre los siglos XVII y XX, los registros escritos analizados documentan la rápida adopción del caballo, su utilización como tecnología de transporte y su consumo por parte de los grupos tehuelche/aonikenk. Sin embargo, un análisis de 45 sitios postcontacto publicados reveló una escasez de restos faunísticos alóctonos (presentes sólo en 11 de los 45 sitios) y un bajo número de especímenes identificados por taxón -NISP- (Saletta et al., 2019).
De la misma manera, los registros escritos analizados muestran que las boleadoras habrían reemplazado el uso del arco y la flecha (Saletta, 2015) en la mayor parte de los grupos, al menos para el siglo XIX. Sin embargo, en un reanálisis de los sitios cazadores-recolectores con fechados postcontacto y su correlación con los espacios donde se encontraban (cañadones versus pampas), se sugiere que ese reemplazo podría haber sido sólo un sesgo en los registros de los cronistas que sólo acompañaban a los grupos en partidas de caza en lugares abiertos (Saletta y Sacchi, 2019). En los lugares cerrados, como los cañadones, el arco y flecha habría seguido siendo el arma de elección (Saletta y Sacchi, 2019, Saletta et al., 2026).
En el área donde se encuentran los sitios presentados en este trabajo no se ha hallado hasta ahora evidencia del uso del vidrio industrial en la manufactura de raspadores (Saletta y Sacchi, 2017, 2019, Saletta et al., 2026). Adicionalmente, en cuanto a las materias primas líticas tradicionales, nuestros resultados indican una clara continuidad en el uso de rocas de buena calidad como característica del Holoceno tardío, tanto antes como después del contacto (Sacchi y Saletta, 2020). La obsidiana y las rocas silíceas, disponibles localmente, fueron empleadas de manera consistente para la confección de puntas de proyectil y raspadores, entre otros artefactos (Maveroff et al., 2022; Bozzuto et al., 2025).
A pesar de los estudios realizados a escalas espaciales más amplias, esta zona no ha sido evaluada a pequeña o mediana escala. El objetivo de este trabajo es comparar dos sitios —BLG2 y By2— separados por unos 20 km lineales -aunque considerando la irregularidad del terreno la distancia podría extenderse hasta aproximadamente 40 km, equivalente a una o dos jornadas de caminata- (Figura 1). Ambos sitios presentan conjuntos artefactuales relativamente similares y se emplazan en zonas con condiciones ecológicas comparables. Su análisis se orientó a establecer si estas similitudes se correspondían con usos más logísticos -para la caza- o más residenciales, considerando la frecuencia de los tipos de artefactos y las materias primas presentes (Sacchi, 2015; Maveroff et al., 2022).
A partir de esta comparación, discutimos la variación de la tecnología lítica en el área a lo largo de tres momentos: la etapa previa al contacto europeo (antes de 1520 AD); el período comprendido entre los siglos XVII y XIX, cuando la presencia europea se limitaba a la costa (Saletta, 2015); y la etapa de pleno asentamiento de comunidades y estancias criollas desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX (Aguerre, 2000; Nuevo Delaunay, 2016, 2025; Saletta, 2015; Saletta y Sacchi, 2017; Saletta et al., 2026).
Con el fin de enriquecer la comprensión general sobre el proceso de contacto entre las poblaciones nativas y criollas, el presente trabajo caracteriza las estrategias tecnológicas de los grupos cazadores-recolectores en el área durante los últimos 400 años, evaluando las dinámicas de continuidad o cambio técnico. Mediante este enfoque, buscamos integrar nueva evidencia empírica que contribuya a entender cómo las sociedades nativas se enfrentaron al proceso de contacto con los europeos y criollos y si este proceso tuvo consecuencias en las estrategias tecnológicas empleadas por los grupos que habitaron en esta área.
El material lítico se analizó desde una perspectiva tecnomorfológica siguiendo las categorías propuestas por Aschero (1975, 1983 y 1988), Martinez y Aschero (2003) y Aschero y Hocsman (2004). En el caso de BLG2, como parte del material presentaba evidencias de distintos grados de alteraciones térmicas, se utilizó la propuesta de Frank (2012) para evaluar si esas piezas habían sido tratadas intencionalmente o eran producto de daño térmico por una exposición sin control al fuego. Para minimizar la incidencia del tamaño de los conjuntos correspondientes a cada sitio, se usaron los índices de riqueza (Shannon y Weaver, 1949) y homogeneidad (Zar, 1974 y Pielou, 1977).
Los documentos estudiados corresponden a las memorias de dos mujeres tehuelches (Pati Chapalala y Luisa Pascual), recuperadas por Ana Aguerre (2000) y Cecilia Priegue (2007). Estas dos fuentes escritas se incluyeron para dar cuenta de la variabilidad en el uso de materias primas locales e industriales en un mismo marco temporal (Saletta et al., 2026). Se parte del supuesto de que dicha variabilidad responde tanto a restricciones a la movilidad logística que afectaron el aprovisionamiento de materias primas locales como con trayectorias particulares de las propias familias tehuelche/aonikenk. Esta restricción geográfica se acentuó con el avance del Estado-Nación y la colonización criolla. El análisis de documentos se efectuó según la propuesta de Saletta y Fiore (2017)1 y las frecuencias, índices y localización de sitios y artefactos se evaluaron según lo planteado por Sacchi y Saletta (2020). El objetivo de estos análisis es reconocer posibles restricciones en la obtención de las materias primas líticas y evaluar si éstas se relacionan con un tipo de movilidad más limitada por parte de los grupos aonikenk, producto del avance del Estado y, posteriormente, de la colonización criolla sobre sus territorios.
Bajo Laguna 2 es un pequeño alero rocoso que presenta material en superficie y arte rupestre. Se excavó un área total de cuatro metros cuadrados que permitió identificar cuatro capas de origen antrópico. Se registró y dató un fogón en capa 2 que brindó una fecha de ca. 169 años AP (Aschero et al., 2009, Sacchi, 2013, 2015, Sacchi et al. 2025) (Figura 2 a). Se analizaron un total de 76 artefactos formatizados (sensu Aschero y Hocsman 2004), 8 núcleos y 2.938 desechos de talla correspondientes a las cuatro capas identificadas en el sitio, que interpretamos como parte del mismo bloque temporal. Junto a estos artefactos se hallaron fragmentos de cerámica y restos óseos de guanaco y oveja con marcas de corte (Sacchi, 2013, 2015; Saletta y Sacchi, 2019).
En la Figura 2a se muestra la ubicación de BLG2 y su topografía para representar el emplazamiento. La flecha roja señala la ubicación del sitio y la línea amarilla de 20 km lineales con orientación Oeste-Este representa el corte sobre el que se hizo el perfil de elevación. La parte inferior de la imagen muestra el perfil de elevación de BLG2, considerando una línea de 20 km en la dirección Norte-Sur y centrada en el sitio. La ubicación de BLG2 domina los alrededores, proporcionando una amplia vista de una laguna temporal situada frente al alero.
Cerro Bayo 2 (By2) es un pequeño abrigo rocoso de 15,6 m de largo por 4,2 m de profundidad, con orientación norte (Figura 2b), situado unos 200 m al sur de una laguna estacional a 625 m.s.n.m. El sitio forma parte de la localidad arqueológica Cerro Bayo que es más amplia, compuesta por un conjunto de abrigos rocosos y sitios al aire libre que circundan la laguna, varios de los cuales —incluido By2— presentan arte rupestre (Maveroff et al., 2022; Bozzuto et al., 2025). Hasta la fecha, se han excavado 11,5 m² en el sitio, identificando siete capas estratigráficas con evidencia antrópica. Los datos disponibles —que incluyen los estilos del arte rupestre, los materiales líticos de los niveles inferiores y recientes dataciones radiocarbónicas— indican que la ocupación del sitio se remonta al Holoceno medio, con una fecha de ca. 5625 años cal AP obtenida en capa 3 (Maveroff et al., 2022; Bozzuto et al., 2025).
Para los fines de esta investigación, sólo se analizaron los materiales procedentes de las capas 0 a 2 ya que en ellas se encontraron asociados materiales de procedencia alóctona (e.g: restos óseos de oveja) con material indígena (Maveroff et al., 2022). Este conjunto comprende 88 artefactos y 179 desechos de talla, estos últimos correspondientes a una muestra representativa equivalente al 14,3% del total recuperado (para más detalles, véase Maveroff et al., 2022). Asimismo, el conjunto incluye fragmentos cerámicos y restos faunísticos de guanaco y de oveja. Cabe destacar que la oveja fue introducida en la región recién hacia 1870 (Morris, 1990), por lo que su presencia corresponde a los niveles de ocupación más recientes. Si bien el foco de este análisis se centra en los artefactos líticos, consideramos que esta información contextual es relevante a fin de justificar nuestra selección de capas analizadas, así como para comprender la secuencia de ocupación del sitio.
En By2, los artefactos más frecuentes fueron las puntas de proyectil (34,1%), seguidas de los raspadores (14,8%) (Tabla 1). Por otro lado, en BLG2, los fragmentos de filo fueron los artefactos más abundantes (26%), seguidos por las puntas de proyectil y los raspadores, ambos con un 21%. Así, es interesante observar que en By2, las puntas de proyectil representan más del doble del número de raspadores (30 frente a 13), mientras que ambas herramientas se encontraron con la misma frecuencia en BLG2 (Tabla 1 y Tabla 4).
En términos de estructura tipológica, los conjuntos de BLG2 son menos diversos que los observados en By2 (Tabla 2). En BLG2 no se identificaron cuchillos, artefactos burilantes ni piedras de moler, entre otros. Los fragmentos de filo (mayoritariamente encontrados en BLG2) estaban asociados a los fogones excavados y muestran múltiples alteraciones térmicas como agrietamiento, hoyuelos y fracturas que acompañan al calor excesivo (Frank, 2012).


En ambos sitios, las materias primas más representadas fueron la obsidiana y las rocas silíceas. En By2, la primera predomina con un 62,5% de los artefactos, frente a un 26,1% de rocas silíceas. En contraste, en el sitio BLG2 el 42,8% de los artefactos fueron formatizados en rocas silíceas, en tanto que en la obsidiana representa el 35% (Tabla 1). Para el caso de los desechos de talla, en ambos conjuntos se mantiene el predominio de la obsidiana (Tabla 3).

Como mencionamos en el planteo del problema, la relación entre puntas de proyectil y raspadores nos interesa dado que constituye un indicador útil para la discriminación entre sitios con ocupaciones de carácter residencial y logístico de caza (Saletta y Sacchi, 2020). Al considerar esta razón, observamos que en BLG2 existe paridad entre ambos tipos de artefacto formatizado, mientras que en By2, las puntas de proyectil superan en más del doble a los raspadores (Tabla 4).

Esta abundancia relativa de las puntas de proyectil en By2 se mantiene al analizar su frecuencia en comparación con el número total de artefactos identificados (Tabla 5).

Por otro lado, en lo relacionado con la fractura de puntas de proyectil, ambos sitios presentan una mayor proporción de piezas fracturadas en relación con las enteras (Tabla 6). Esta situación es esperable en sitios ubicados en reparo, en los que suelen darse tareas de reposición de puntas en los astiles y el descarte de las fracturadas (Bozzuto, 2020; Carballido y Fernández, 2013). Este último punto se refuerza cuando se evalúa la frecuencia de pedúnculos, ya que en los dos sitios éstos representan alrededor de la mitad de los ejemplares fracturados.

El objetivo de este trabajo era caracterizar las estrategias tecnológicas de los grupos cazadores-recolectores durante el proceso de contacto evaluando la continuidad o cambio en el uso de materias primas y las funcionalidades de dos espacios, comparando los sitios By2 y BLG2 en sus ocupaciones comprendidas en los últimos 400 años.
Empecemos por las similitudes entre las ocupaciones tardías de ambos sitios. Tanto By2 como BLG2 presentan restos de fauna local y alóctona -europea- con indicadores de consumo, en ambos se han hallado tiestos de cerámica (Sacchi, 2013, Maveroff et al., 2022) y cuentan con un alto porcentaje de puntas de proyectil en los conjuntos líticos (Sacchi, 2013; Saletta y Sacchi, 2019; Maveroff et al., 2022).
En cuanto a las diferencias, los índices de riqueza y homogeneidad muestran una menor diversidad artefactual en BLG2 que en By2. Dado que ambas muestras tienen un tamaño similar (84 y 88 artefactos respectivamente), esta diferencia no puede atribuirse a un efecto del tamaño muestral sino que reflejaría una variación real en el registro. Esta menor diversidad en BLG2, junto con la baja frecuencia de núcleos, los desechos de talla de tamaños pequeños y muy pequeños, la alta fragmentación de los artefactos formatizados, la gran cantidad de fragmentos de filo y la alta proporción de puntas de proyectil, sustenta la interpretación de que allí se realizaron tareas vinculadas principalmente a la reactivación de filos, la reposición de puntas y otras actividades relacionadas con el avistamiento y caza de presas (Maveroff et al., 2022; Sacchi, 2013, 2015; Saletta y Sacchi, 2019; Sacchi et al., 2025).
By2, en cambio, presenta una mayor diversidad artefactual que podría relacionarse con un rango más amplio de actividades, incluyendo la presencia de artefactos de molienda. Aunque ambos sitios comparten similitudes en su emplazamiento —aleros frente a lagunas semipermanentes—, esto no se condice necesariamente con una equivalencia en las actividades desarrolladas. La razón entre raspadores y puntas de proyectil es menor en BLG2 que en By2, lo que indicaría que, pese a su mayor diversidad, By2 también funcionó como un activo foco logístico de caza. En conjunto, estos elementos podrían llevar a proponer un carácter más residencial para By2 frente al carácter predominantemente logístico de BLG2. Sin embargo, en ambos sitios una parte importante de las actividades habría estado relacionada con la reparación y mantenimiento de puntas de proyectil, en consonancia con su emplazamiento en lugares con clara visibilidad para la observación y captura de presas (Sacchi, 2013; Maveroff et al., 2022).
Finalmente, la redundancia en el uso de raspadores durante el postcontacto —reflejada en su alta frecuencia— se observa también en su hallazgo en sectores más acotados del territorio (Belardi et al., 2013; Nuevo Delaunay, 2008, 2016; Nuevo Delaunay y Goñi, 2009; Nuevo Delaunay et al., 2017, 2020; Saletta, 2015; Saletta y Sacchi, 2019; Sacchi y Saletta, 2020).
En ambos sitios, las materias primas predominantes para la manufactura de raspadores y puntas de proyectil son la obsidiana y diversas rocas silíceas de excelente calidad para la talla. La fuente potencial de aprovisionamiento de la obsidiana se localiza en Pampa del Asador, a unos 80 km lineales de BLG2 y a 76 km de By2 (Espinosa y Goñi, 1999). Respecto a las rocas silíceas, Mengoni Goñalons (1987) sugiere una posible zona de obtención en las cercanías de la Ea. La Flora (ver Figura 1), a 35 km de BLG2 y a 28 km de By2. Adicionalmente, hemos constatado la presencia de sílices de alta calidad en el entorno de la Laguna de los Cisnes, distante 7 km lineales de BLG2 y 15 km de By2. En las áreas aledañas a By2 también se registraron pequeños nódulos (bochones) de obsidiana junto con rocas silíceas de muy buena calidad para la talla (Aschero et al., 2019; Maveroff et al., 2022; Bozzuto et al., 2025). Esta mayor disponibilidad local de obsidiana en las inmediaciones de By2 explicaría su alta representación en ese conjunto artefactual, en contraste con las proporciones observadas en BLG2.
A diferencia de lo observado en otras localidades hacia el Oeste y el Sur (Belardi et al., 2020; Goñi, 2010; Nuevo Delaunay, 2008, 2016; Nuevo Delaunay y Goñi, 2009; Nuevo Delaunay et al., 2017, 2022; Taylor et al., 2023), hasta la fecha, no existen evidencias de raspadores fabricados con vidrio en la zona de estudio (Aschero et al., 2019, Maveroff et al., 2022, Bozzuto et al., 2025, Saletta et al., 2021, Saletta et al., 2026). Aún así, los fechados relativos y absolutos ubican a los sitios analizados en rangos temporales en los que estos materiales ya estaban disponibles (Maveroff et al., 2022; Sacchi, 2013). En cuanto a si hay materiales europeos/criollos -aunque sin usarse como materia prima para la manufactura de instrumentos- los sitios en el área muestran una dispar presencia con latas, pavas y la presencia de alambre (Sacchi et al., 2021; Saletta et al., 2026).
En este área de estudio, la ausencia de materiales europeos no es un indicador fiable de contextos precontacto. Esto queda en evidencia al evaluar simultáneamente el fechado de BLG2, donde estos elementos están ausentes, y el contexto de By2, el cual presenta claros recursos alóctonos como restos de consumo de oveja. Es muy probable que la marginalidad del área (sensu Nuevo Delaunay, 2016) a la llegada de los conquistadores, el Estado-Nación y los criollos retrasara su incorporación dentro del repertorio tecnológico o de subsistencia. También evaluamos como posibilidad que las materias primas industriales podrían no haberse incluido debido a que en los dos sitios analizados hay disponibilidad de materia prima de muy buena calidad en las cercanías. La ausencia de registro de instrumentos manufacturados en vidrio podría ser, entonces, una consecuencia tanto de la abundancia relativa de materia prima lítica de calidad como de la escasa llegada del vidrio en formato de botella hasta la mitad del siglo XX. Sin embargo, no podemos descartar que esa decisión tecnológica fuera en parte una negativa de los grupos que habitaron en este lugar de incorporarlas dentro de su repertorio.
En este sentido, para poder pensar la diferencia en el uso de materias primas para la confección de estos tipos artefactuales, realizamos un análisis de las entrevistas etnográficas a dos mujeres tehuelches, Pati Chapalala (Aguerre, 2000) y Luisa Pascual (Priegue, 2007), que residían en las regiones noroeste y sudoeste de la provincia de Santa Cruz durante principios del siglo XX (Figura 3 a y b).
Notablemente, las memorias de Pati Chapalala sobre su vida en el área de Pinturas no aluden al uso de vidrio como materia prima para la elaboración de raspadores, centrándose únicamente en materiales líticos (Aguerre, 2000). De los sitios mencionados por Pati Chapalala y que se encuentran en la Figura 3a, en ninguno de ellos hemos encontrado raspadores de vidrio pero sí artefactos de origen industrial (Sacchi et al., 2021; Saletta et al., 2026). Por el contrario, Luisa Pascual, miembro de una familia Tehuelche-Mapuche que habitó el Lote 119 en los alrededores del lago Viedma (300 km al sudoeste del área de estudio), relató que su madre, y más tarde ella misma, fabricaban raspadores de vidrio de botellas para confeccionar quillangos que luego vendían (Priegue, 2007). Nuevo Delaunay y colaboradores (2020) han explorado esta área y documentado estructuras de roca correspondientes a algunos de los miembros del grupo familiar de Luisa Pascual y han encontrado raspadores de vidrio (Figura 3b). Nuestro interés también radica en abordar esta divergencia, ya que la distribución y concentración de sitios que exhiben conjuntos de raspadores de vidrio se encuentran lejos de nuestra área de investigación y se sitúan en el centro oeste y sur de la provincia de Santa Cruz. Descubrir las posibles razones de esta disparidad es uno de nuestros principales objetivos a futuro (Saletta et al., 2021; 2026).
Como se muestra en la Figura 3 a y b, BLG2 y By2 se encuentran en las inmediaciones de las regiones nombradas por Pati Chapalala, que coinciden con zonas con abundante disponibilidad de materias primas líticas. Por otra parte, la ocupación de este espacio por colonos europeos y criollos tuvo lugar hacia mediados del siglo XX, lo que pudo haber incidido en la disponibilidad y accesibilidad de materias primas europeas como el vidrio (Aguerre, 2000).
En cuanto a futuras direcciones, es necesario realizar una datación por radiocarbono de las capas recientes de By2 para confirmar su cronología. Para BLG2, sin duda sería conveniente ampliar el área de excavación, para conseguir superficies comparables a las excavadas en By2 y nuevos fechados. También es necesario ampliar los análisis a los distintos tipos de registros existentes en los sitios. Por último, es imprescindible ampliar la base de datos de sitios con características similares e incorporar al análisis otros con distinta ubicación espacial y ecológica.
1. El registro escrito se trabaja sobre dos bases de datos: en la primera de ellas (AON) se anota la información sobre la fuente histórico-etnográfica: Nº RF (número de referencia de la fuente), nombre del autor, título de la obra, tipo (diario, libro, etc.), año de la expedición, año de contacto, duración, propósito, idioma de diálogo, entre otras. Los datos sobre tecnología que se mencionan en el registro escrito se incorporaron en la segunda base de datos (TEC), vinculada con AON a través del Nº RF, en los siguientes campos: Nº RF, número de página donde inicia la cita, tecnología: tipo de técnica o forma de obtención del artefacto, materia prima, tipo, género de productores o usuarios.
Este trabajo fue posible gracias al apoyo del Museo Regional Carlos Gradin, la Asociación Identidad y la Municipalidad de Perito Moreno, Santa Cruz, Argentina. Agradecemos a todo el equipo: María Teresa Civalero, Carlos Aschero, Natalia Fernandez, Valeria Ucedo, Fausto Franzante y Agustina Papú. Asimismo, agradecemos a Ricardo Vázquez su ayuda sobre el terreno.
A los evaluadores de este trabajo, ya que sus comentarios nos permitieron mejorar notablemente el manuscrito inicial de esta publicación.
Este estudio fue llevado a cabo con el apoyo de la Universidad de Buenos Aires (UBACYT 2020 20020190200370BA) y de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (PICT 2021 GRF TI 00019). En un contexto de profundo desfinanciamiento del sistema científico y universitario, y con condiciones salariales que comprometen la continuidad de la actividad académica y de investigación, sostenemos que hacer ciencia en el país es también una forma de construir soberanía y futuro. Sin ciencia, sin universidades y sin educación pública, no hay futuro posible.
Aguerre, A. M. (2000). Las vidas de Pati en la toldería tehuelche del Río Pinturas y el después. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Departamento de Ciencias Antropológicas.
Aschero, C. A. (1975). Ensayo para una clasificación morfológica de los instrumentos líticos aplicada a estudios tipológico comparativos (Manuscrito inédito) [Informe a Conicet]. Conicet.
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